Corazón de bicicleta: Pedro Segundo Ossés

Pedro Segundo Ossés fue reconocido por su trayectoria en la Fiesta del Deporte que se realiza en la localidad de Allen. Esa fue la excusa perfecta para concretar un recorrido (en bicicleta) por los años más memorables de su carrera como ciclista. Esos años en que los más caliicados exponentes del ciclismo nacional venían sólo para pelear por un segundo puesto. Esos años en los que ganó todo, de punta a punta, y cumplió sus más impensados sueños de gloria. Por Leonardo Stickel para "Allen... mi ciudad", 2009.

Pedro Osses

Ossés tiene 77 años y hace cincuenta que vive junto a su esposa, Aída Nardelli, quien lo acompañó en cada momento de su carrera. Al recordar el tiempo pasado su pecho se hincha de orgullo y felicidad, y no es para menos. Sus logros en el ciclismo regional y nacional aún hoy son un mito. Pedro Segundo Osses es una leyenda viviente y un ejemplo a seguir. Sus comienzos fueron muy difíciles, pero su amor a la bicicleta podía contra todos los que se interpusieran, incluyendo su padre. Todavía recuerda, con una sonrisa pícara dibujada en su rostro, los primeros momentos en los que se escapaba para poder irse hasta Plottier en bicicleta. “Como a las cinco de la mañana me tenía que levantar a cortar el pasto en la chacra. Agarraba los caballos, preparaba todo y lo dejaba debajo de un árbol, para cuando mi papá iba a ver como estaba todo, ya era tarde, yo ya estaba lejos, haciendo lo que más amaba: andar en bici”, recuerda Ossés. Pero a pesar de la postura irme de su padre, fue él quien le compró la primera bici al joven Pedro. “Todavía me acuerdo de ese día, era una bicicleta de marca Automoto, era francesa y tenía llantas de madera”. Con la llegada de los primeros logros y los primeros trofeos también llegó el visto bueno de la familia para que, por fin, pudiera dedicarse a la competición. Su carrera a nivel profesional comenzó cuando él cumplió los 18 años en 1948. Pero fue en 1952 cuando el ambiente ciclístico se convulsionó por completo. Se había disputado la novena edición de la Vuelta del Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Habían participado corredores provenientes de Buenos Aires de alto calibre y gran calidad como Miguel Sevillano y Dante Benvenuti. Parecía que el triunfo lo tenían asegurado los porteños, que sería un trámite simple, como lo había sido en anteriores ediciones.

Pero al inalizar la competencia la sorpresa dejó paralizado al ambiente ciclístico. El “Flaco” Sevillano, el porteño que más había peleado por el triunfo, había sido vencido nada menos que por 28 minutos (ventaja considerable bajo todo punto de vista) por un modesto corredor rionegrino: Pedro Segundo Ossés. En 1953, 55, 56 y 57 Pedro Segundo también ganó la competencia. Ya tenía cinco títulos en su poder y grandes mitos empezaban a romperse de la mano del valletano ciclista. Hasta ese momento, los conocedores del deporte decían que para ganar la Vuelta del Valle hacía falta de un equipo bien constituido. Pero Pedro lo hacía individualmente. Su seguidilla de victorias no sólo era histórica, sino también eran heroica. Los importantes equipos que venían a competir desde Buenos Aires ya no querían hacerlo, “Venían a pelear por el segundo puesto” airma Ossés con una sonrisa cómplice.

Las ediciones de la Vuelta del Valle de Río negro y Neuquén de los años 1959 y 1961 también fueron triunfos para el ciclista valletano. La del ‘61 sería su última victoria en esta competencia y tendría su cuota especial. En esta ocasión Pedro Segundo Osses no ganaría ninguna de las etapas, pero su promedio horario lo llevaría a la victoria. “Antes de empezar la carrera me preguntaron cómo iba a hacer para ganar esta vez y yo les respondí que iba a ganar con la cabeza. Se me rieron y dijeron que era imposible andar en bicicleta sin la cabeza. Cuando terminó la carrera y gané por promedio no les dije nada, pero calculé siempre el tiempo que necesitaba para ganar en cada etapa. Gané con la cabeza nomás”, coniesa Osses.

Es cierto que la aparición de deportistas superdotados se da una vez cada tanto y está claro que PEDRO SEGUNDO OSSES (así, con mayúscula) fue uno de ellos. Este pequeño gran héroe de remera a cuadros fue el único que en 63 años de historia ganó la Vuelta del Valle de Río negro y Neuquén en siete oportunidades. Este pequeño gran héroe supo representarnos entre los mejores grandes ciclistas del país, anduvo de manera maravillosa tanto sobre ripio como sobre asfalto, con viento a favor o con viento en contra. Este pequeño gran héroe que corriendo sin ayuda, valiéndose sólo de su inteligencia, repetía sus victorias una tras otra y dejaba a los más poderosos rivales sin ganas de volver a competir. Este pequeño gran héroe que sólo hacía lo que más amaba en el mundo: andar en bicicleta.

Leonardo Stickel para “Allen… nuestra ciudad” - 2009.

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Esta entrevista también en el Libro del Centenario

Pedro en 2009

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5 comentarios

  1. noelia dice:

    algunos ganaron de unaaa, otros han ganado dosss
    en cambio PEDRO SEGUNDO siete veces la ganoooooó

    te quiero abuelooo

  2. Norma Ossés dice:

    me emociona que recuerden con tanto cariño a mi papá… el ciclismo fue su gran pasión… muchas gracias

  3. Recuerdo haberlo seguido en el auxilio, donde iba su cuñado Bruno Nardelli como mecánico, un espectáculo inolvidable verlo escaparse antes de llegar a la legendaria “subida de Centenario”, un tremendo arenal, donde el Pedro subía pedaleando y el resto caminando. Además cuando lo visitábamos con otro amigo, Atilio Ferreyra y le lustrábamos todos los trofeos, lo que para nosotros era un orgullo. Excelente amigo y mejor persona, al igual que su esposa Aída, su cuñado Bruno y sus suegros.

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