Orlando, el amigo

Ya no somos amigos pero Orlando, es el amigo de todos. Cuando lo conocí eran los comienzos de los años 80; él tenía apenas unos 7 años y para escapar de la ira alcohólica de su padre, dormía en la entrada de la confitería La Perla.

Nosotros éramos adolescentes y vivíamos en un país sin justicia social, al verlo solo atinábamos a hacerlo entrar y darle de comer... después venía la policía y se lo llevaba (de buena manera, aunque no lo crean) a dormir a la seccional. Orlando quería mucho a los policías y se iba con ellos feliz.

No trabajaba aún, pedía monedas en la calle. Comenzó a trabajar cuando Daniel “Fatiga” Von Sprecher, dueño del kiosko Central (esquina Tomás Orell y Sarmiento), le compró un cajón para lustrar zapatos. Esto hizo que algunos allenses lo vieran de "otra" manera; no se pensaba en que un niño no debe trabajar sino que comentaban: “que bien, che, se las rebusca el pibe..."

En realidad para Orlando nada estaba bien. Le faltaba todo.

Sin embargo, él sonreía.

Siempre sonreía… amplia y grande era y es, su sonrisa. Ël siempre me hizo acordar aquel poema que mi tía Ketty recitaba, alguna que otra vez, en familia: Garrick, el payaso[1].

 El carnaval del mundo engaña tanto;

que las vidas son breves mascaradas;

aquí aprendemos a reír con llanto

y también a llorar con carcajadas.

Orlando lentamente comenzaba a ser conocido en el pueblo que se hacía ciudad. Los estúpidos de siempre lo invitaban a tomar algo en las confiterías y lo emborrachaban; varias veces fuimos a ayudarlo. Una vez nos avisaron que estaba en manos de dos pavos en una mesa de Entretiempo y no podía más… Fue triste. Aún me acuerdo las risas de los pavos que decían: Pero si no le hicimos nada!!!.

Pavos.

Pavos y estúpidos. De los que nunca se acaban.

Orlando no fue a la escuela. Eso un imposible. Fue un tiempo pero decía que no le entraba nada. Le dimos clases en casa… no venía o venía para decirnos que no podía venir. A Orlando no le gusta dar explicaciones, si las tiene que dar, generalmente, miente. Pero en aquellos tiempos y como todo adolescente, Orlando quería  joda, joda.Y estaba bien.

Aprender a leer y escribir lo intentamos cuando fue mas grande, incluso fue al nocturno. No hubo caso, siempre un pretexto… En realidad, Orlando no confíaba en que puedía aprender por eso, dejó de intentarlo.

Y se entiende.

¿Qué razones puede tener para él aprender a leer y escribir?

  Para Orlando el esfuerzo le significaba quitar horas al trabajo… y el trabajo es lo único que Orlando valora, no sé de donde sacó eso (no le viene de su familia) así que es algo que aprendió muy bien en la calle: el trabajo dignifica, el trabajo te valoriza aunque te esclavice… dale, vamos, a trabajar!

Orlando comenzó a trabajar bien y logró comprarse "cosas", recuerdo aquella campera de cuero negra y algunas pilchas que él decía, "mirá, son de marca".

Feliz, como siempre, Orlando empezó a salir. Pasaba por el kiosko Central y hablaba con los clientes. Ya en los 90, el tipo andaba de bailanta en bailanta. No paraba y buscaba novia. La encontró. En Neuquén. Allí iba a bailar y la conoció, sino me equivoco fue en Las Palmas.

Vino feliz, como siempre.

Luego conoció a los padres, se casó y comenzó a trabajar con ellos. Lo explotaban. Un día logró sacarse de encima a sus suegros (en espacial, su suegro) y perdió a su esposa. Ella lo abandonó. Un día se fue de la casita que habían alquilado en el barrio El Pino. Él decía: se volvió con sus padres y no entendía por qué.

Orlando, por primera vez estubo muy triste. Comenzó a tomar, a salir y tener amigos pavos y estúpidos, que lo vivían y lo dejaban sin plata. Él igual, se mataba trabajando de día y de noche salía con los estúpidos a emborracharse.

Y Orlando sonreía. Como siempre.

Por fin un día se sacó de encima a los pavos y estúpidos. Había comprado su carro, trabajaba bien y gozaba de “prestigio” como jardinero. Conoció a otra joven, se juntó, arregló su casa, en la que había vivido con sus padres una pesadilla, se hizo cargo de su mamá y tubo su bebé.

Yo me enojé con él un día y aún no nos hemos amigado. Nos saludamos y él me sonríe, como siempre. Se las "mandó", como dice él y lo sabe... sabemos mas cosas de nosotros.

Esta historia, que aparece apretadita, tiene una parte dramática que no va a aparecer aquí. Si lo vez preguntale tal vez te la cuente...

Sonriendo, como siempre.

Yo les doy un par de anécdotas y recuerdos:

Aquel día que lo intoxiqué con chocolatada, no por asesina, sino porque le hacía mal el chocolate y tomó demasiado.

Las mil una vez, en que mirando el piso, me decía: “no Graciela, yo no puedo aprender nada…”.

La vez que me dijo que no lo dejaban ver a su sobrina, adoptada por una familia que vivía, desde hacía poco, en mi barrio. Allá fui, a ver a la familia. Y no era cierto. Lo real: Orlando no se animaba a ir… así logró empezar las visitas a su sobrina.

Las quejas y enojos por sus sobrinos. Me decía: “no los ayude más!! Ellos no entienden” (¿Qué no entendían? ¿Lo que Orlando sí entendía?) y la tristeza inmensa cuando mataron a uno, el flaco, otro grande sin oportunidades…

Orlando jardinero-niñera parlante que cuidaba a mi hija María mientras yo salía hacer un par de cosas (en realidad, mas lo segundo que lo primero y… para horror de algunos).

Orlando padre presentando a su hijo como el Rey león.

Orlando de River.

Orlando con ropa demasiado grande: "Me la regalaron" (hijos de... ).

Orlando "el blanco", en el pozo de la higuera.

Orlando haciendo el peor de los canteros vistos en la historia de la humanidad… y Orlando, sonriendo, como siempre y a todos, sin distinciones…

Por Graciela S. Vega

Orlando "El amigo"!! por Matilde "Pupe" Kantor

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2 Respuestas

  1. Valentín dice:

    Hola, Graciela S. Vega , ¿Que se sabe de la vida de del «CACHI»?Lindos recuerdos de este personaje de la infancia ve viene en mente. Saludos y muy bueno te informe.

  2. Hola Valentín: Si lees en esas dos paginas (al final, en color verde que son partes del Libro que también podes ver on line) esta la historia de Cachi, también esta su foto (última imágen, su rostro). Actualmente Cachi circula por la ciudad, ayuda a distintos comercios y personas barriendo veredas aunque continúa viviendo en el Hospital. El es una institución allense ya que es muy querido a pesar de que circula, entre los más chicos, que si le decís «hombre» se enoja y te puede querer pegar. Suele andar «algo enojado» pero es un buen tipo, Tiene una maquina de fotos y saca fotos que revela en Foto Luis que luego vende. Ademas, Foto Luis ya le ha hecho un «book» de fotos, pues Cachi suele sacarse fotos de él en distintas poses (leyendo, con gorra, etc.). Primero eran de regalo ahora las paga pues el insiste en hacerlo, sino se enoja, a veces, se pone ansioso por el revelado y va varias veces a buscarlas, no le cae muy bien que no estén listas… sin embargo vuelve, ya más tranquilo y todo olvidado. Saludos!!

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