De boliche en boliche

Allen tuvo muchos bares que ya no están y que poblaban el centro, el barrio Norte y la zona de chacras. Veamos algunos bares que nos contaron y ayúdenos con otros que no conocemos, gracias!!

Severo Ciriaco Quiroga es nieto de Roque Galarce, uno de los primeros pobladores de Allen que tenía su chacra en la zona de Guerrico. Severo nació en 1897 y  fue entrevistado por Luís Silenzi en los años 90 para el libro “Allen, en sus albores…” (1991). Allí Quiroga recuerda que en la calle Don Bosco, en la cuadra entre la Comisaría y la Iglesia, había un bar donde “se bebía y se usaban fierros”. Otro bar conocido fue la famosa fonda de chapas de Basilio y su hermano Alonso, frente al mástil en la plazoleta.

Río Negro, 1973

Las "fondas" de Basilio Alonso, José Basilio y Manuel Rodríguez eran lugares de paso y esparcimiento, donde algunos testimonios cuentan que se hospedaban “los recién llegados más pobres”, mientras que el Hotel España alojaba a los viajeros más acomodados que bajaban en la estación. La “fonda de chapas de Basilio” frente al mástil fue una de las primeras construcciones de la ciudad.

 “Había muchos bares por aquellas épocas, como sería que don Juan Ginez, albañil y chacarero de la zona de Guerrico, cuando le preguntaban dónde tenía la chacra respondía ‘a siete bares de Allen’ pues salía del bar  El Moro y pasaba por todos los que estaban en el camino: el de Vidal en el cruce de la ruta 22, luego el Pobre Onofre,  en Guerrico ,cerca de la escuela, pasaba por otro, después por otro en la zona de las chacras de Polio, que también era despensa. A unos 10 km. de la ruta 22 doblaba hacia Roca y allí lo esperaba el bar y despensa de Ujaldón para terminar en los Cuatro Galpones, ya cerca de su chacra” (Gustavo Vega, 2008).

Otros hoteles con bares eran el de Andrés Fernández y el de Manuel Pérez. Estos lugares eran frecuentados por hombres pues eran recintos fundamentalmente masculinos y quienes se reunían pertenecían a diferentes sectores del pueblo.

Otro boliche, del que no tenemos muchos datos era el de Ruiz.

Boliche de Ruiz 1930 (Museo)

 En noviembre de 1912, se inauguró el café y billar de Manuel Canseco con un almuerzo y baile al que asistieron numerosas familias allenses. Por otra parte, los aragoneses realizaron su tradicional fiesta de Nuestra Señora del Pilar. Según cuentan los testimonios, en la reunión no faltaron “dulzaina y el tamboril, cuyas estridentes y alegres notas se dejaron oír desde las vísperas” y así el baile duró “hasta el amanecer” (Río Negro, 1912).

Río Negro, 1912

    Nicanor Fernández Sotera llegó de España en 1887. En los años 20, junto con Alonso y Carrero, estableció un almacén de Ramos Generales denominado “La Perla de Allen” que estaba ubicado en la actual esquina de Libertad y Sarmiento. Estos grandes almacenes eran muy comunes en tiempos territorianos, en ellos se vendía de todo: comestibles, bebidas, leña y madera, cigarrillos, botas y alpargatas, verduras, muebles, máquinas diversas, artículos de hierro, papel, libros… También funcionaban como sastrería, talabartería, droguería, carnicería al por mayor y menor. Oficiaban como eran fondas y paraderos para carruajes y animales, además de café, club, agencia de encomiendas, alquiler de caballos, mulas y carros para viajes, corretaje de frutos del país y “poste restante” para cartas de vecinos (Gonzáles, A. 2004)

Casa de Nicanor Fernández Sotera, hoy Rotary Club. Foto: 1970 del Libro Esc. 222.

 El juego y el alcohol eran parte de la vida nocturna, especialmente la bebida que era un “verdadero vehículo de comunicación (…) la visita al boliche un día domingo, o cuando el trabajo lo permitía, se constituía en una de las pocas formas de esparcimiento posible” (Lator, C. y otros, 2004). No había diferencias sociales, señores de “apellido” y simples mortales compartían los vicios y el espacio, pero las peleas y conflictos solían ser moneda corriente.

Allen tenía varias bodegas en los inicios del pueblo: Fernández Carro, Francisco Fernández, Basilio García, Benito Huerta y Antonio Gabín. Para 1924 ya estaban los establecimientos San Marcos de Zorrilla,La Lirade Buscazzo, Ciudad de Astorga de Fernández yLa Leonesade García y Biló. Había mucha viña y generalmente, cada casa hacía su propio vino.

“El que plantaba un poco de viña automáticamente ponía una bodega, porque ¿qué hacía si no con tanta uva? Por ejemplo, Barón de Río Negro tenía400 ha. de viña” (Alfredo Haneck, 2005). Había mucha viña y generalmente, cada casa hacía su propio vino.

El vino se hacía en una prensa

que estaba en una especie de sótano

que se caía a pedazos 

entre una nube de mosquitos

se exprimía de la uva el mosto y se sacaba un vino generoso 

espeso a veces áspero

que te hacia hablar hasta por los codos 

al abuelo se lo mezclaban con agua

y el abuelo rezongaba

“rapaz, tráeme un vaso de vino de la bordalesa”

y se lo bebía 

en un vaso de vidrio grueso despacito

hasta que le entraba vaya uno a saber qué pensadera

de venirse acá a esta tierra a los 20 años

qué mundo raro éste

la vida a veces se leía en sus ojos

amansar la tierra

criar hijos en una tierra ajena

nunca volvió mi abuelo

sólo de vez en cuando

se le iluminaba el rostro

con algún recuerdo lejano

 

Daniel Martinez – Katrú - Memorias del Manzano (inédito)

Los Martinez trabajando en la chacra

  “Vi varios duelos criollos a cuchillo y poncho que se originaban en el boliche del señor Claudio Iglesias, que estaba en la calle Juan B. Justo” (Jaime Rostoll en Libro Histórico Escuela N° 23, 1985) "Recuerdo que una compañerita de escuela murió en un asalto en el boliche de Herrera. Ya herida, corrió para la propiedad de Fernández Carro y murió" (Bernardo Martínez para Yappert, S. 2008)

Río Negro 1913

Finalmente en 1914  se prohibió definitivamente, el expendio de bebidas alcohólicas los domingos en función de la “Ley de descanso dominical”. Como dijimos anteriormente, el consumo de alcohol y el juego era una preocupación de las autoridades territorianas. Todos los lugares de esparcimiento eran espacios a legislar, pero la aplicación de la ley pasaba por el tamiz de la policía, quienes, por intereses creados definían qué estaba prohibido y qué permitido.

Río Negro, 1914

“Persistimos en lo que en otras veces hemos dicho: que los agentes del orden público se exceden, en general, en sus facultades e incurren con persistencia en abusos que, salvo rarísimas excepciones, cuentan con tolerancia, cuando no con el apoyo del superior. Ya no es sólo el agente subalterno que, por defectos de cultura o por ignorancia, levanta su arma para apalear en plena capital del territorio a individuos indefensos sino que el bárbaro método se extiende, se difunde y gravita con brutal intensidad en las poblaciones lejanas donde el superior suele ser el panegirista mas entusiasta de esos procedimientos estimulando así el hábito en la inconsciencia del subalterno, que luego hace de los agentes inferiores el azote más temible de estas tranquilas y pacíficas comarcas” (Río Negro, 1915). Se bebía desde muy joven y en las reuniones no faltaba el vino y el asado. El alcohol comenzó a ser una preocupación para las autoridades, especialmente porque al estado de ebriedad se sumaba el desconocimiento de la autoridad policial a la hora de poner fin a los conflictos:  

“Me lo lastimaron”

 La Justicia Letrada era la encargada de administrar los Territorios Nacionales y la justicia local quedaba en manos de los Jueces de Paz y la policía. La pobre preparación de estos funcionarios  muchas veces no los hacía competentes para el cargo. Susana Bandieri (2006) señala que sus obligaciones, fijadas por ley, eran variadas: desde causas civiles y comerciales hasta tránsito de ganado, expendio de guías, registro de marcas y señales, control sanitario, patentes comerciales, policía rural, caza, división de tierras, caminos y régimen de aguas, etc. También se hacían cargo de contravenciones consideradas de menor gravedad, como “embriaguez, vagancia, juegos de azar, ostentación de armas, boleadas de guanacos y avestruces” y del  control y vigilancia de los espacios públicos que eran considerados “ámbitos de peligrosidad” como boliches, salas de juegos, prostíbulos, etc.     Los documentos analizados en el Archivo Histórico de Río Negro refieren en general a robos  “por hambre”, abigeato (robo de ganado), desacato, violaciones, declaraciones de pobreza, malos tratos y una gran cantidad de causas que involucraban a la policía por abuso de poder, borracheras y disturbios. El disciplinamiento y el control social penalizaba aquellas conductas que “infringieran los comportamientos socialmente aceptados” y eran denominados de “peligrosidad no delictiva” cuyas manifestaciones eran mayoría en los ámbitos territoriales, especialmente rurales. Se trataba de un territorio plagado de violencias, donde las armas estaban al alcance de todos y el alcohol servía tanto para socializar como para despertar pasiones. Las autoridades y la elite mostraban profunda preocupación por el fenómeno, pedían mayor presencia del Estado “prestando especial atención a aquellas instancias que aseguraban y garantizaban la protección de las personas y el normal desenvolvimiento de sus negocios” (Rafart, G. 2007) Existen ejemplos de esta tendencia en Allen. Sucedió en una oportunidad en el pueblo, exactamente en el Hotel España, un enfrentamiento entre dos parroquianos que estaban jugando a las cartas alcoholizados y comenzaron a discutir. El juego de “naipes” era prohibido por la ley pero estaba tan afianzado en la sociedad, que era muy difícil para los propietarios de bares y boliches negarse a este requerimiento. El Comisario interino había salido aquella noche a hacer su recorrida de rutina, cuando se topó con el descontrol de los dos jugadores, que ya se enfrentaban a los golpes. Sin embargo, no se animó a intervenir, volvió a la Comisaría y envió al agente que estaba a su cargo. Según el documento de la Justicia Letrada de 1912, el Comisario le pidió que fuera a “recordarles la prohibición del juego”. El subordinado entró al hotel decidido, pero su autoridad “fue desconocida por los alborotadores”, quienes comenzaron a golpearlo duramente. En el documento mencionado, el Jefe de policía envía una queja a su superior, preocupado no sólo por la dificultad que tiene para lograr que la autoridad policial sea acatada, sino por el lamentable estado en que quedó su subordinado. “Me lo lastimaron” señalaba el policía, quien además argumentaba que por su condición de interino consideraba que "no tenía ningún derecho en el pueblo porque no era el comisario" (Justicia Letrada – Juzgado de 1° Instancia dela Gobernación de Río Negro – AHRN).

Hotel España, en frente estaba Casa Aragón y luego el kiosko de Bentata, hoy Café Aurelio.

  ASALTO AL BOLICHE DE HERRERA por Roberto Von Sprecher La historia,  de la que quedan apenas unas líneas borrosas en un diario local,  se transforma con el tiempo.  El mismo tiempo que concluye con la vida de quienes fueron testigos directos.  Se pierden, con esas muertes, entre otras cosas, los detalles y se comienzan a agregar algunos que nunca existieron.       De hecho nunca hubo un asalto que haya podido registrar,  al Boliche de Herrara, porque aquel caserón,  en una época ya incierta,  en algún momento de las primeras décadas del siglo veinte,  no era el Boliche de Herrera sino el Boliche de Boné. Herrera y familia se establecieron en el mismo edificio,  ya en decadencia y con los ladrillos vistos del exterior desgastados, mucho después:  Pero cuando yo era un niño la historia circulaba como “el asalto al boliche de Herrera”.       Hoy,  ya pasada la primera década del siglo XXI,  el ruinoso local aún subsiste y sigue siendo un boliche de campo.  Luce un letrero pintado a mano sobre la pared:  “El Pobre Onofre”. Ubicado en esquina,  el propio local esquinado,  sobre la Ruta 22 y un camino rural. En la época del asalto la ruta 22 era de tierra,  el camino rural sigue siendo como entonces.       Los hechos fueron sencillos y sangrientos.  Boné y parte de su familia atendían aquel boliche de ramos generales,  cuando entraron cuatro sujetos nada distintos a los clientes habituales.  Uno pidió alguna mercadería que estaba en uno de los estantes superiores,  por lo cual la mujer de Boné tuvo que acomodar la escalera y trepar para buscarlo. Cuando estaba subiendo, sin previo aviso, uno de los individuos saco una escopeta y le tiró a la cabeza.       En el revuelo inmediato Boné padre se escapó por el patio de atrás y corrió a la cercana chacra de Fernández a pedir auxilio.  Volvieron enseguida bien armados, aunque Golo Fernández sólo llevaba un cuchillo grande de cocina.       El primero en entrar fue el propio Boné,  no había rastros de los asaltantes y todos los miembros de la familia habían sido muertos con armas de fuego.  Cuentan que, inmediatamente, Boné cayó muerto de un paró al corazón,  mientras que Golo, confundido en la oscuridad de la entrada clavaba el facón en una bordalesa de vino.      La policía encontró a los asaltantes una semana después en unas cuevas al norte del Río Negro,  no se resistieron.  Nadie sabe hoy qué pasó entonces.  Si uno lee las noticias sobre otros hechos similares de la época no sería extraño que los hubieran fusilado ahí mismo.
Más: Viejos almacenes que cultivan la tradición rural

El Pobre Onofre de A. Gentili.

Carlos Antonio “Petisco” Martín nació el 20 de octubre de 1944 en el hospital de Allen. Su padre había nacido en Salamanca, en el pueblo Valdelijaderos. Carlos recuerda que su mamá, Laudelina Fernández, llegó al pueblo con un hermano en el año 1925. En aquel momento, en Europa había mucha miseria y la familia tenía muchos hijos.
“Vinimos a Allen porque era más grande que Neuquén (…) vivíamos en el bar (esquina Roca y Mariani, hoy Galería Maison Blanche) y nos quedamos allí hasta el ’57. La gente que venía a ese tipo de boliche era la gente que trabajaba en las canteras, gente que vivía muy humildemente y muy duramente. Imagináte, ¿qué hacía un tipo en el pueblo con plata en el bolsillo un domingo? se iba al bar!!. Los sábados venían y se iban a comprar a la tienda El Barrio, botas, fajas, bombachas, sombreros, toda la pilcha nueva. Después de la tienda anclaban en el boliche de mi viejo. Mi madre, que ya se sabía los días de pago, hacía lechones y comidas, ¡se ponían a comer y se gastaban todo! ¡Salían del boliche y se iban secos! Al otro día seguramente aparecía uno flotando en el canal grande. Se caían de borrachos. Antes era muy común eso. Pero no había timba, mi viejo tuvo la precaución de nunca dar naipes. Tengo el recuerdo de una gresca… yo estaba en el boliche, metido, como todo pibe y había un señor alemán, que trabajaba en la fábrica Bagliani y vivía donde está hoy la zapatería de Monti. Siempre pasaba y un día ¡se armó una pelea fenomenal! Pero de esas donde la disputa es porque hoy es jueves… no hoy es viernes, bueno,  yo estaba mirando como una torcacita y por ahí se viene una silla volando, el tipo me sacó la silla llegando a mi cabeza, me agarró y me tiró para atrás del mostrador, ¡me acuerdo como si fuera hoy! Y mamá…  ¡tenía unas agallas! Mi vieja los sacaba a los empujones. Por eso siempre digo que antes eran mucho mas respetuosos, hoy a un borracho no lo podes tocar. Si se la agarraban con mi viejo, capaz que peleaban, pero si había una mujer en el medio no. Otros bares de la época eran el bar del Moro, el Rincón, el de Morales, el de Reca que después fue de Batafarano y había muchos hoteles. El España, frente a la plazoleta, el hotel Allen, el Lisboa, el Buenos Aires, ubicado donde hoy esta la escuela Tiempo de Crecer".

Café Los Inmortales, Bs. As.

Las fiestas privadas también fueron un espacio importante de dispersión y socialización en la época. El Club Social fue uno de los lugares más importantes para estas diversiones. Nació en el año 1941 cuando Félix González y Joaquín Pellegrini invitaron a un grupo con quienes crearon una asociación denominada “Amigos de Allen”. La Comisión estaba compuesta además por el Coronel Rufino Gazari, Manuel Freites, Abraham Vaisman, Pedro Silveyra, Antonio Alonso, Fernández Diez, Alberto Donatti, Serafín Gutiérrez, Francisco Rucci, Antoni Aznarez, Carlos Visconti, Dr. José Velasco, Antonio Silenzi, el presbitero Enrique Monteverde, Carmen Toledo, Tomás Aragón, Arturo Guarnieri, Vicente Lucero, Celiar Pomina, Aquiles Lanfré, Manuel Mir y Juan Tarifa. Comenzaron a organizar actividades sociales que algunos recuerdan como exclusivas de un grupo social determinado. Cuando fue presidente Hugo Ramasco se remodeló y fue “el club más lujoso del Valle”. Los carnavales y las fiestas son muy recordadas ya que durante 24 años “llevó el liderazgo de la distinción y de la animación de fiestas (…). El presidente del Club Social en los años ‘60 fue Emilio Verani (Diario Río Negro, 1965).
“En aquellos tiempos se realizaban muy lindas fiestas ¡Con fuegos artificiales! Se bailaba tango, danzas folklóricas y se comían unos riquísimos asados (…) Donde hoy está el Corralón Allen, estaba el Club Social” (Honoria Mazza en Libro de la Escuela N° 23, 1985).

Club Social.

Publicación en el facebook  

 CONTINUARÁ...

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14 Respuestas

  1. Ricardo Koon dice:

    Alguien recuerda la Tienda El Modesto de Julio Bercovich. Dónde estaba ubicada? Hay fotos ? La habrá instalado desde 1915 en adelante. No recuerdo el año exacto. Si sé que preparaba las viandas para los obreros del ferrocarril.

  2. Haydee Badariotti Fernandez Carro dice:

    Una allense , me sugiriò esta pagina. Sinceramente me agradò..aunque no soy allense, mi Madre sìnacio en 1914.., todavia tengo fliares por alla. Poseo varias fotos, y relatos de principios del sigloXX, y fotos del finales del sigloXIX, quisiera compartirlas. Muchas Gracias…

  3. Gracias Ricardo! Gracias Haydee!! Podes enviarnos las fotos y relatos a contacto@proyectoallen.com.ar o tambien llamandonos al 0298 – 4450344 y las vamos a buscar y/o te hacemos una entrevista. Gracias por compartir!! Ricardo sabemos muy poco de la Tienda El Modesto, podías preguntarlo en el facebook del proyecto a ver si alguien lo recuerda saludos!!

  4. HECTOR "TIERNO" GARCIA dice:

    El Club Social con domicilio en Libertad 55.- La foto publicada se tomó en el centro del salón, donde se puede apreciar la imponente estufa hogar(A leña) con dos frentes.-
    En la fotografía, de izquierda a derecha, se observa a:RUDY DUCAS , HECTOR «TIERNO» GARCIA, MUMI ALLENDE, LOLY MARTIN, RICARTDO MARTINEZ, JORGE DIAZZI, PICHON BOYE, STA- MORALES Y JULIO ALBARRACIN.-

  5. Perla A, Alonso dice:

    El llamado boliche de Ruiz, según la foto de l930, en realidad era de don Asef Hadad, se llamaba «Tome y Traiga». Uno de sus hijos se llamaba Feliz Hadad. Creo que además era carnicería. Los datos son reales. Cualquier cosa preguntale a Negra Hadad.

  6. Perla A, Alonso dice:

    Perdón ,quise decir FELIX Hadad{.

  7. Alfredo dice:

    Hola Graciela, muy interesante, me podrías dar alguna precisión (fecha y medio) sobre las notas periodísticas citadas en el texto. Muchas gracias

  8. Hola Alfredo: serian algunos textos academicos que si los googleas podes leerlos y: Allen en sus Albores es un texto de 1991 de Silenzi pero no esta editado, lo tenemos fotocopiado podemos prestarlo.
    Diario Rio Negro de 1912 y1915, los tenemos digitalizado podemos pasartelos
    Historias de Vida realizadas por Susana Tappert para el Rio Negro, 2008, simplemente las googleas o las buscas en esta pagina en Historias de Vida. Saludos!

  9. Alfredo dice:

    Hola Graciela, muchas gracias por la respuesta. Me sería muy útil consultar los diario Río Negro digitalizados, me podrás facilitar esas copias por mail. De nuevo muchas gracias y disculpas por las molestias. Saludos.

  10. Alfredo, no habría problemas! Envianos un correo a contacto@proyectoallen.com.ar y los enviamos. saludos!

  11. Carlos Fernandez dice:

    Mi viejo «Coco Fernandez» tubo dos bares, en realidad uno, en la esquina del hospital, el otro fue la despensa ROMA sobre la ruta 22 frente al galpon de CUNTI, en los dos abundaron las anecdotas la mayoría risueñas, recuerdo que con mi hermano los ayudabamos a subir a la bicicleta y luego un fuerte empujón y tras un breve «zig-zag» se encaminaban , y sin caerse hasta la casa no paraban.

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