Las bardas al Norte

 Mi padre gustaba de ir a cazar perdices en temporada, siempre lo había hecho desde jóven. Ese invierno, un domingo, se le ocurrió llevarnos con él en bicicleta .....bardas arriba en pleno monte para ver si encontraba algo para cazar. Fuimos por un camino de pedregullo bien grande!!! que hacía muy dificultoso el andar de las bicicletas. 

Era un domingo gris, casi lluvioso, llevamos algo de pan y salamín para entretener el estómago hasta regresar a casa. Anduvimos mucho hasta llegar a un lugar rodeado de monte y como cerros -diría yo- ; mi hermano Alan y papá se fueron a reconocer el lugar y ver si habían perdices.... mientras mi hermana Rennie y yo (con apenas 9 años y mi hermana casi 4 más) nos quedamos solas a esperar que volvieran, con la orden de mi padre de no movernos de allí....

En tanto volvían, mi hermana me hacía bromas como mirá si aparece una víbora...... y cosas por el estilo para pasar el rato.....Es que el lugar era muy solitario y a ellos no los divisábamos estábamos completamente solas en el medio de la nada.

Irene (Rinni), Mavis y una amiga (Etelvina Aznarez) en tiempos en que sucedió la historia

Despuás regresaron pero no vieron nada, así que la cosa era medio frustrante para papá (llevaba una escopeta): por ese tiempo estábamos construyendo nuestra casa en el pueblo y se buscaba arena justamente en esos lugares..... En determinado momento mi papá alcanzó a ver un sitio donde había un buen arenal y quiso verlo de cerca por si pudiera ser bueno para la construcción...

Alan, el hermano de Mavis.

Hacia allí fuimos todos como en fila india y de pronto mi hermana amaga agacharse, como para tomar algo que había visto que le llamó la atención , cuando yo que venía detrás alcanzo a ver que era justamente la víbora tan temida!!!!! la empuje y grité ¡UNA VÍBORA!!!!! Si, lo era y estaba enroscadita y era de colores, se ve que el frío la había aletargado por eso no hizo mucho..... mi hermano que llevaba su gomera empezó a tirarle piedras para matarla, cosa que logramos para nuestra tranquilidad.... Pero no era una víbora cualquiera, según mi padre era una que llamaban de La Cruz y venenosas`por cierto..... A poco, después de este percance y no encontrar nada para cazar, decidimos regresar antes de lo previsto.

El papá de Mavis: Rafael Soriano

A la vuelta alcanzamos a divisar no muy lejos, un guanaco que corría alejándose de nosotros. Claro el regreso parecía mas fácil ya que ahora bajábamos, pero con tan mala suerte que papá que llevaba su escopeta a un costado de si, con el caño hacia abajo, le derrapó la bici con tanta piedra suelta, que se incrustó el mencionado caño de escopeta en su pierna haciéndose una herida que hasta el fin de sus días le quedó la cicatriz. Mamá en casa haciendo el almuerzo le llamó la atención vernos llegar tan pronto.... después vinieron los comentarios de lo vivido esa mañana y almorzamos, yo creo que contentos de estar de regreso calentitos en la cocina!!!!

Mavis Florencia Soriano

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2 comentarios

  1. Marcos dice:

    Muy lindo ma, mientras leia el cuento me trajo a la memoria el camino que hacíamos por esos caminitos entre pastos altos, cardos y y langostas cruzando de un lado al otro, para llegar al canal a pegarnos un chapuzón. Un beso grande.

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