{"id":110,"date":"2011-12-29T00:52:21","date_gmt":"2011-12-29T00:52:21","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.102\/?p=110"},"modified":"2012-04-16T13:04:54","modified_gmt":"2012-04-16T13:04:54","slug":"la-familia-pomina-entre-las-ciencias-y-los-frutales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.proyectoallen.com.ar\/3\/?p=110","title":{"rendered":"La familia Pomina: entre las ciencias y los frutales"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em>Fue director del Hospital Regional veinte a\u00f1os y un apasionado por la fruticultura. Sus hijos continuaron las huellas marcadas por estos pioneros.\u00a0 Por\u00a0 Susana Yappert (R\u00edo Negro, Viernes 30 de Junio de 2006)<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Celiar Pablo Pomina naci\u00f3 el 12 de diciembre de 1900 en una casona porte\u00f1a situada en Medrano y Rivadavia. Su madre fue Mar\u00eda Bimbollino y su padre Pablo Pomina, quien se desempe\u00f1\u00f3 como contador p\u00fablico toda su vida. Tuvieron cuatro hijos: Mira, L\u00eda, Celiar Pablo y un ni\u00f1o que muri\u00f3 muy peque\u00f1o como consecuencia del sarampi\u00f3n. Cuando Celiar ten\u00eda 14 a\u00f1os, perdi\u00f3 a su hermana mayor y \u00e9l contrajo tuberculosis. Desesperados, sus padres lo enviaron con unos t\u00edos a Mendoza, para que el buen clima ayudara a su restablecimiento. No tuvo secuelas de la enfermedad, pero a\u00f1os m\u00e1s tarde y quiz\u00e1 marcado por estas experiencias familiares, Celiar ingres\u00f3 en la carrera de medicina.<br \/>\nPero el amor por esta profesi\u00f3n hab\u00eda comenzado tiempo antes. En su infancia. Celiar ten\u00eda un t\u00edo materno que hab\u00eda estudiado medicina aunque no hab\u00eda podido recibirse. El ni\u00f1o, impresionado con su figura, desde peque\u00f1o dec\u00eda que quer\u00eda hacer lo mismo que su t\u00edo Tom\u00e1s. En su af\u00e1n, forj\u00f3 una tierna amistad con el m\u00e9dico de su familia. Celiar viv\u00eda en una casa enorme y un extenso patio con \u00e1rboles y animales. En el corral, ten\u00eda un petiso con el que acompa\u00f1aba al doctor a hacer sus visitas. El m\u00e9dico iba en carro y Celiar lo secundaba en su caballito.<br \/>\nA\u00f1os m\u00e1s tarde, en junio de 1927, Celiar se recibi\u00f3 de m\u00e9dico. Pocos d\u00edas despu\u00e9s, el d\u00eda 20, se cas\u00f3 con Victoria D\u00edaz y el 21 de junio partieron rumbo a la Patagonia donde ejercer\u00eda su profesi\u00f3n. Su destino: Allen, un peque\u00f1o pueblo situado en el remoto Territorio de R\u00edo Negro. En esta localidad habr\u00eda entonces unos 500 habitantes y sus pobladores hab\u00edan solicitado a las autoridades nacionales que enviaran un m\u00e9dico. Pomina, quien por aquellos d\u00edas estrenaba su t\u00edtulo se enter\u00f3 y se present\u00f3 al cargo. Fue aceptado.<br \/>\nLlegaron a Allen el 22 de junio. Una nevisca les dio el abrazo de bienvenida. Los esperaba en la estaci\u00f3n del ferrocarril un vecino, Salvador Auday. Bajaron del tren y, pocas horas m\u00e1s tarde, decidieron comprar pasajes de regreso a Buenos Aires. Relata la hija mayor de Celiar y de Victoria: \u00abEra la primera vez que mam\u00e1 sal\u00eda de la Capital e indudablemente imaginaron que Allen ser\u00eda otra cosa\u00bb. Pero el destino torci\u00f3 el rumbo de sus deseos. Aquel d\u00eda bajaron del tren y se alojan en el Hotel Espa\u00f1a, frente a la estaci\u00f3n. Dejaron sus cosas y cruzaron la calle para comprar los boletos de regreso. Pero no hab\u00eda pasajes hasta el pr\u00f3ximo tren, que pasaba una semana m\u00e1s tarde.<br \/>\nEn el \u00ednterin, algunos vecinos se acercaron a visitar a Pomina con el firme prop\u00f3sito de convencerlo de que se quedara un tiempo m\u00e1s en el sur. Y, mientras \u00e9ste esperaba el tren de regreso a Constituci\u00f3n, le desarmaron sus planes. Le hablaron de las bondades del lugar y de sue\u00f1os desmesurados que se concretar\u00edan en este remoto paraje que por entonces denominaban pomposamente la \u00abCalifornia Argentina\u00bb.<br \/>\nEl impacto para el matrimonio al llegar al Valle debe haber sido enorme. Ambos eran personas de ciudad, acostumbrados a ciertas comodidades. Aqu\u00ed no hab\u00eda calefacci\u00f3n, ni transportes; el clima era riguroso y estaban muy lejos de sus familiares. De modo que la decisi\u00f3n no fue f\u00e1cil y pes\u00f3 la decisi\u00f3n de Victoria, quien desde entonces fue su compa\u00f1era inseparable.<br \/>\nVictoria D\u00edaz era espa\u00f1ola. Hab\u00eda nacido en Madrid el 5 de abril de 1907 y 14 a\u00f1os m\u00e1s tarde hab\u00eda llegado a la Argentina con sus padres y un hermano. Los aires b\u00e9licos que soplaban en Europa los hab\u00edan decidido a migrar. Ya en Buenos Aires su padre instal\u00f3 un comercio. Victoria a\u00fan no ten\u00eda 20 a\u00f1os cuando tom\u00f3 un tranv\u00eda en el que viajaba Celiar. El se le acerc\u00f3, hablaron gentilmente y desde entonces estuvieron juntos. Toda una vida juntos. Pomina era entonces un estudiante avanzado de medicina y escrib\u00eda poemas. Poco tiempo despu\u00e9s, aquellos viajeros ocasionales se casaron. Claro que en aquel viaje en tranv\u00eda no imaginaron que iniciaban un itinerario que durar\u00eda toda la vida. Pero los caminos sueles ser misteriosos. Poco despu\u00e9s, otras v\u00edas los conducir\u00edan a un nuevo horizonte.<br \/>\nLos temores, al llegar al sur, no fueron menores, pero sopesaron el desaf\u00edo y se arriesgaron. Hac\u00eda muy poco tiempo que Allen era sede del primer Hospital Com\u00fan Regional de la Norpatagonia (ver Historia de Ac\u00e1) y la poblaci\u00f3n requer\u00eda de un m\u00e9dico. El titular del mismo era el doctor Juan Arizabalo y Pomina fue nombrado m\u00e9dico ad hon\u00f3rem de esa instituci\u00f3n. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde obtuvo la designaci\u00f3n de m\u00e9dico de sala. En julio de 1931 le asignaron el cargo de m\u00e9dico interno; en 1934 fue nombrado jefe interino del hospital y un a\u00f1o m\u00e1s tarde se convirti\u00f3 en su director, cargo que mantuvo a lo largo de 20 a\u00f1os.<br \/>\nCuenta su hijo menor: \u00abPap\u00e1 era cl\u00ednico y cirujano, se dedic\u00f3 a ambas especialidades. En el hospital de Allen hasta sacaba muelas. Cuando no estaba en el hospital atend\u00eda en su consultorio, que estaba en casa del doctor Velazco. Velazco era un m\u00e9dico espa\u00f1ol que no pod\u00eda ejercer porque no hab\u00eda revalidado su t\u00edtulo y se priorizaba a los m\u00e9dicos locales. Por este motivo Velazco se mud\u00f3 muchos a\u00f1os a Huergo, donde no hab\u00eda m\u00e9dico y pod\u00eda ejercer su profesi\u00f3n, y le alquil\u00f3 la propiedad a mis padres mientras ellos constru\u00edan la casa en la que vivieron toda su vida\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00a0LOS PORTE\u00d1OS PRIMERO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco a poco, el matrimonio Pomina se fue adaptando a esta nueva geograf\u00eda. Poco a poco, se sumaron a la gran obra colonizadora. Pronto llegaron los hijos. Exactamente a un a\u00f1o de radicarse en Allen lleg\u00f3 Lidia Mar\u00eda (Guegu\u00e9), luego Alcides Celiar (Buby) y, en 1932, An\u00edbal Celiar (Yang). Ahora son ellos los que reconstruyen aquel pueblo que nac\u00eda. El tiempo fundacional. \u00abLa primera escuela a la que asist\u00ed relata Guegu\u00e9estaba en Fern\u00e1ndez Oro. Luego fui a la escuela 80 de Allen para hacer segundo y tercer grado. Esta era la educaci\u00f3n elemental. Luego, si los padres pod\u00edan, aspiraban a que sus hijos continuaran estudios en otras localidades. En aquel tiempo aqu\u00ed no hab\u00eda escuela secundaria. De modo que a nosotros nos enviaron pupilos a Buenos Aires, donde resid\u00edan nuestros abuelos. Aun as\u00ed, mis padres procuraron poner su granito de arena para que la educaci\u00f3n en Allen se extendiera a todos. Mam\u00e1 fue tesorera de la Comisi\u00f3n que edific\u00f3 la escuela 80, escuela a la que asist\u00ed dos a\u00f1os, cuando era de adobe puro. Pap\u00e1, por su parte, fue presidente de la primera cooperadora escolar de la Escuela N\u00ba 23 y representante del Consejo Nacional de Educaci\u00f3n\u00bb.<br \/>\nEl segundo hijo del matrimonio Pomina, Buby, desde muy peque\u00f1o mostr\u00f3 su inclinaci\u00f3n por las ciencias. Pasaba horas haciendo experimentos mientras sus hermanos jugaban en el ancho pueblo. Sus hermanos lo recuerdan estudioso y concentrado, muy diferente a ellos, m\u00e1s afectos a las aventuras de las siestas, las cabalgatas con los amigos, los paseos en bicicleta que hac\u00edan junto a su padre y en los que participaba el p\u00e1rroco del pueblo y los veranos en familia y en la chacra.<br \/>\nLa vida transcurr\u00eda mientras el pueblo crec\u00eda. El Hospital Regional viv\u00eda su tiempo de apogeo. Durante la gesti\u00f3n del Dr. Pomina, el hospital anex\u00f3, a los servicios existentes, una sala modelo para tuberculosos, consultorios externos, una farmacia, un laboratorio y la sala de radiolog\u00eda. Paralelamente, fund\u00f3 las salas de primeros auxilios de Catriel, Mencu\u00e9, Neuqu\u00e9n, Cipolletti, promovi\u00f3 la creaci\u00f3n de hospitales en Roca, Villa Regina y Cipolletti y brind\u00f3 su asesoramiento para la puesta en marcha del hospital de Bariloche.<br \/>\nPomina atend\u00eda en un amplio radio que llegaba hasta la capital de Neuqu\u00e9n y parajes rurales que lo requer\u00edan en emergencias. \u00abCuando no estaba el puente relata Guegu\u00e9pap\u00e1 cruzaba a Neuqu\u00e9n en balsa, pero cuando el r\u00edo estaba crecido, pasaba caminando sobre las v\u00edas del ferrocarril. Como sufr\u00eda de v\u00e9rtigo, ten\u00eda que ir con un acompa\u00f1ante para que lo ayudara a cruzar. Este iba caminando adelante y pap\u00e1 caminaba sosteni\u00e9ndose de sus hombros\u00bb.<br \/>\nSus hijos recuerdan a Celiar Pomina totalmente abocado a su profesi\u00f3n. Pasaba gran parte del d\u00eda dedicado a sus enfermos. Si no estaba en el hospital, atend\u00eda en su consultorio o part\u00eda de urgencia a distintos puntos del Valle. Al evocarlo, aparecen miles de an\u00e9cdotas: \u00abUna vez atendi\u00f3 un parto en una chacra alumbr\u00e1ndose con las luces de su auto\u00bb; \u00abEn una ocasi\u00f3n, fue mam\u00e1 quien tuvo que atender a una parturienta, pues pap\u00e1 no pudo llegar para el alumbramiento\u00bb; \u00abLa operadora del pueblo (hab\u00eda una sola operadora de tel\u00e9fonos) normalmente era la \u00fanica persona que sab\u00eda d\u00f3nde estaba pap\u00e1. A ella sol\u00edamos recurrir para ubicarlo\u00bb.<br \/>\nDurante el peronismo, afirman, Pomina se resisti\u00f3 a obedecer \u00f3rdenes arbitrarias como utilizar la ambulancia en situaciones que estaban injustificadas. Se neg\u00f3 a firmar el carnet de afiliaci\u00f3n y a usar el luto tras la muerte de Eva Duarte, situaciones que le acarrearon problemas y lo forzaron a renunciar, dimisiones que nunca le fueron aceptadas. En 1956, Pomina se retir\u00f3 de la Direcci\u00f3n del hospital para acogerse a la jubilaci\u00f3n y sigui\u00f3 ejerciendo la medicina de modo privado.<\/p>\n<p><strong>UNA NUEVA PASION, LA CHACRA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1935 los Pomina, como tantos pioneros, decidieron invertir en fruticultura. \u00abSalvador Auday convenci\u00f3 a mis padres de comprar una propiedad que vend\u00eda Pi\u00f1eiro Sorondo. Auday, entonces apoderado de la familia Pi\u00f1eiro Sorondo, le dec\u00eda que la actividad ten\u00eda mucho futuro. Y, desde que eligieron este lugar para vivir se contagiaron del amor a la tierra que ten\u00edan los pioneros. Compraron la primera chacra. En 1939, compraron otra que estaba al lado de la primera. Pap\u00e1 era amigo de Hans Fl\u00fcgel y \u00e9ste conoc\u00eda a otro alem\u00e1n que vend\u00eda su propiedad porque part\u00eda para la guerra. Era una chacra de 40 hect\u00e1reas, todo alfalfa. Luego, en 1942, compraron unas hect\u00e1reas m\u00e1s a Pi\u00f1eiro Sorondo. Esta \u00faltima era toda de vi\u00f1a, ahora tenemos s\u00f3lo frutales. A mis padres les encantaba la chacra y, cuando pap\u00e1 se retir\u00f3 del hospital, estas plantaciones fueron su solaz\u00bb.<br \/>\nVictoria sol\u00eda vendimiar. Cada propiedad ten\u00eda sus chacareros pero ella estaba siempre atenta a sus chacras y cuando llegaba la cosecha y ve\u00eda que la cosa iba lenta, ayudaba. Pomina administraba el dinero y ella las \u00f3rdenes. Evidentemente era muy en\u00e9rgica. Una mujer de car\u00e1cter. Ella fue la que se hizo cargo de las chacras, las manej\u00f3 durante a\u00f1os. D\u00eda a d\u00eda.<br \/>\nVictoria fue pionera en el uso de un producto para combatir la carpocapsa. Ella hab\u00eda visto en una revista cient\u00edfica que le enviaba la firma Bayer a su marido que hab\u00eda un remedio que se usaba para erradicar una plaga que azotaba a las plantaciones de tabaco. Se le ocurri\u00f3 que bien pod\u00eda ser utilizada aqu\u00ed para combatir la carpocapsa. Consult\u00f3 con el ingeniero Tuduri y pidieron la droga. Curaban una vez por mes y en un a\u00f1o eliminaron la carpocapsa. Fue la primera cura efectuada con ese remedio en la regi\u00f3n.<br \/>\nCeliar Pomina, de alma inquieta, sum\u00f3 otras actividades en beneficio de su comunidad. Fue socio fundador del Rotary Club, integr\u00f3 el Directorio del Banco de R\u00edo Negro y Neuqu\u00e9n y fue presidente de la Cooperativa Frutivin\u00edcola Millac\u00f3, instituci\u00f3n que naci\u00f3 en la localidad por iniciativa de 80 productores con el objeto de defender sus intereses.<br \/>\nCeliar Pablo Pomina falleci\u00f3 en 1982 y, 17 a\u00f1os m\u00e1s tarde, su esposa Victoria.<br \/>\nEn tanto, sus hijos, bosquejaban de sus propias biograf\u00edas. Guegu\u00e9 comenz\u00f3 el profesorado de Historia, Buby ingres\u00f3 en la Facultad de Medicina y Yang en la de Agronom\u00eda. Todos, de alg\u00fan modo, siguieron las huellas de sus padres. Guegu\u00e9 se cas\u00f3 con Pancho Darquier y tuvieron dos hijos: Juan Mar\u00eda y Jos\u00e9 Mar\u00eda, quienes les dieron 7 nietos. Buby se cas\u00f3 con Leah Holland. Y Yang con Magdalena Bizotto. Guegu\u00e9 se radic\u00f3 en el Valle y estuvo siempre vinculada a la fruticultura, al igual que Yang, quien se hizo cargo de los establecimientos familiares. Buby se recibi\u00f3 de m\u00e9dico y parti\u00f3 a los EE. UU. para hacer su especializaci\u00f3n en Neurocirug\u00eda. Pero en 1960, y para evitar ir a la guerra de Corea, volvi\u00f3 a la Argentina. Hab\u00eda tra\u00eddo instrumental de vanguardia, aun as\u00ed no le allanaron el camino sus colegas y, ante la insistencia de sus pares americanos, decidi\u00f3 regresar a los EE. UU. donde ejerci\u00f3 hasta jubilarse. En dos oportunidades fue nombrado, en aquel pa\u00eds, \u00abM\u00e9dico del A\u00f1o\u00bb. A su brillante carrera profesional ados\u00f3 la docencia. Fue profesor en la Universidad de Medicina de New York, donde tambi\u00e9n integr\u00f3 el tribunal que juzga a los m\u00e9dicos por mala praxis.<br \/>\nYang, luego de una larga temporada en Buenos Aires, decidi\u00f3 radicarse en Allen para hacer aquello que anhelaba: administrar las chacras. \u00abFui un tiempo a la facultad relatapero me di cuenta de que la misma estaba orientada a las actividades que se desarrollaban en la Pampa H\u00fameda, de modo que plante\u00e9 a mis padres que quer\u00eda quedarme en Allen para ocuparme de las chacras. Esto fue en 1951. Mi mam\u00e1 no se resignaba a que dejara los estudios, entonces me impuso un r\u00e9gimen muy duro para desalentarme. Me levantaba a las 6 de la ma\u00f1ana y me mandaba en bicicleta a la chacra para que hiciera trabajos de pe\u00f3n. Pero no afloj\u00e9\u00bb. Finalmente, el deseo de Yang venci\u00f3 a sus padres, quienes aceptaron que el menor de la familia hab\u00eda heredado no s\u00f3lo el don de mando sino tambi\u00e9n la pasi\u00f3n que sintieron por la fruticultura. Yang estaba encantado con la actividad y sus padres depositaron en \u00e9l su confianza. Desde entonces, y honrando a sus ancestros, est\u00e1 abocado a la fruticultura.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 SUSANA YAPPERT (R\u00edo Negro, Viernes 30 de Junio de 2006)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_113\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/proyectoallen.com.ar\/3\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/Sin-nombre-Medium.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-113\" class=\" wp-image-113  \" title=\"Medicos Hospital Regional Allen\" src=\"http:\/\/proyectoallen.com.ar\/3\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/Sin-nombre-Medium-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-113\" class=\"wp-caption-text\">Medicos Hospital Regional Allen<\/p><\/div>\n<p><em><strong>En su infancia Celiar\u00a0 ten\u00eda un t\u00edo materno que hab\u00eda estudiado medicina, aunque no hab\u00eda podido recibirse. El ni\u00f1o, impresionado con su figura, desde peque\u00f1o dec\u00eda que quer\u00eda hacer lo mismo que su t\u00edo Tom\u00e1s. A\u00f1os m\u00e1s tarde, en junio de 1927, Celiar se recibi\u00f3 de m\u00e9dico. Pocos d\u00edas despu\u00e9s, el d\u00eda 20, se cas\u00f3 con Victoria D\u00edaz y el 21 de junio partieron rumbo a la Patagonia donde ejercer\u00eda su profesi\u00f3n. Su destino: Allen, un peque\u00f1o pueblo situado en el remoto Territorio de R\u00edo Negro. En esta localidad habr\u00eda entonces unos 500 habitantes y sus pobladores hab\u00edan solicitado a las autoridades nacionales que enviaran un m\u00e9dico. Pomina, quien por aquellos d\u00edas estrenaba su t\u00edtulo se enter\u00f3 y se present\u00f3 al cargo. Fue aceptado. Llegaron a Allen el 22 de junio. Una nevisca les dio el abrazo de bienvenida. Los esperaba en la estaci\u00f3n del ferrocarril un vecino, Salvador Auday. Bajaron del tren y, pocas horas m\u00e1s tarde, decidieron comprar pasajes de regreso a Buenos Aires. Relata la hija mayor de Celiar y de Victoria: \u00abEra la primera vez que mam\u00e1 sal\u00eda de la Capital e indudablemente imaginaron que Allen ser\u00eda otra cosa\u00bb. Pero el destino torci\u00f3 el rumbo de sus deseos. Aquel d\u00eda bajaron del tren y se alojan en el Hotel Espa\u00f1a, frente a la estaci\u00f3n. Dejaron sus cosas y cruzaron la calle para comprar los boletos de regreso. Pero no hab\u00eda pasajes hasta el pr\u00f3ximo tren, que pasaba una semana m\u00e1s tarde (\u2026) Hac\u00eda muy poco tiempo que Allen era sede del primer Hospital Com\u00fan Regional de la Norpatagonia (\u2026) y la poblaci\u00f3n requer\u00eda\u00a0 un m\u00e9dico. El titular del mismo era el doctor Juan Arizabalo y Pomina fue nombrado m\u00e9dico ad hon\u00f3rem de esa instituci\u00f3n. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde obtuvo la designaci\u00f3n de m\u00e9dico de sala. En julio de 1931 le asignaron el cargo de m\u00e9dico interno; en 1934 fue nombrado jefe interino del hospital y un a\u00f1o m\u00e1s tarde se convirti\u00f3 en su director, cargo que mantuvo a lo largo de 20 a\u00f1os. Cuenta su hijo menor: \u00abPap\u00e1 era cl\u00ednico y cirujano, se dedic\u00f3 a ambas especialidades. En el hospital de Allen hasta sacaba muelas. Cuando no estaba en el hospital atend\u00eda en su consultorio, que estaba en casa del doctor Velasco. Velasco era un m\u00e9dico espa\u00f1ol que no pod\u00eda ejercer porque no hab\u00eda revalidado su t\u00edtulo y se priorizaba a los m\u00e9dicos locales. Por este motivo Velasco se mud\u00f3 muchos a\u00f1os a Huergo, donde no hab\u00eda m\u00e9dico y pod\u00eda ejercer su profesi\u00f3n, y le alquil\u00f3 la propiedad a mis padres mientras ellos constru\u00edan la casa en la que vivieron toda su vida\u00bb.La vida transcurr\u00eda mientras el pueblo crec\u00eda. El Hospital Regional viv\u00eda su tiempo de apogeo. Durante la gesti\u00f3n del Dr. Pomina, el hospital anex\u00f3, a los servicios existentes, una sala modelo para tuberculosos, consultorios externos, una farmacia, un laboratorio y la sala de radiolog\u00eda. Paralelamente, fund\u00f3 las salas de primeros auxilios de Catriel, Mencu\u00e9, Neuqu\u00e9n, Cipolletti, promovi\u00f3 la creaci\u00f3n de hospitales en Roca, Villa Regina y Cipolletti y brind\u00f3 su asesoramiento para la puesta en marcha del hospital de Bariloche (\u2026) Sus hijos recuerdan a Celiar Pomina totalmente abocado a su profesi\u00f3n. Pasaba gran parte del d\u00eda dedicado a sus enfermos. Si no estaba en el hospital, atend\u00eda en su consultorio o part\u00eda de urgencia a distintos puntos del Valle. Al evocarlo, aparecen miles de an\u00e9cdotas: \u00abUna vez atendi\u00f3 un parto en una chacra alumbr\u00e1ndose con las luces de su auto\u00bb; \u00abEn una ocasi\u00f3n, fue mam\u00e1 quien tuvo que atender a una parturienta, pues pap\u00e1 no pudo llegar para el alumbramiento\u00bb; \u00abLa operadora del pueblo (hab\u00eda una sola operadora de tel\u00e9fonos) normalmente era la \u00fanica persona que sab\u00eda d\u00f3nde estaba pap\u00e1. A ella sol\u00edamos recurrir para ubicarlo\u00bb.<\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong>Durante el peronismo, afirman, Pomina se resisti\u00f3 a obedecer \u00f3rdenes arbitrarias como utilizar la ambulancia en situaciones que estaban injustificadas. Se neg\u00f3 a firmar el carnet de afiliaci\u00f3n y a usar el luto tras la muerte de Eva Duarte, situaciones que le acarrearon problemas y lo forzaron a renunciar, dimisi\u00f3n que nunca le fue aceptada. En 1956, Pomina se retir\u00f3 de la Direcci\u00f3n del hospital para acogerse a la jubilaci\u00f3n y sigui\u00f3 ejerciendo la medicina de modo privado. (Lidia Mar\u00eda Pomina para Yappert, S. junio 2006)<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fue director del Hospital Regional veinte a\u00f1os y un apasionado por la fruticultura. Sus hijos continuaron las huellas marcadas por estos pioneros.\u00a0 Por\u00a0 Susana Yappert (R\u00edo Negro, Viernes 30 de Junio de 2006).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-110","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias_de_vida"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.proyectoallen.com.ar\/3\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/110","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.proyectoallen.com.ar\/3\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.proyectoallen.com.ar\/3\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.proyectoallen.com.ar\/3\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.proyectoallen.com.ar\/3\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=110"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.proyectoallen.com.ar\/3\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/110\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1220,"href":"https:\/\/www.proyectoallen.com.ar\/3\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/110\/revisions\/1220"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.proyectoallen.com.ar\/3\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=110"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.proyectoallen.com.ar\/3\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=110"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.proyectoallen.com.ar\/3\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=110"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}