{"id":129,"date":"2011-12-29T19:54:30","date_gmt":"2011-12-29T19:54:30","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.102\/?p=129"},"modified":"2013-05-20T23:00:24","modified_gmt":"2013-05-20T23:00:24","slug":"juan-haberkon-y-el-amor-a-la-carta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.proyectoallen.com.ar\/3\/?p=129","title":{"rendered":"Juan Haberkon y el amor a la carta"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00bfQu\u00e9 eran las cartas? \u00bfC\u00f3mo ser\u00eda pensar hoy en recibir una carta por correo y que no sea una factura de alg\u00fan servicio o algo para pagar?. Con los tel\u00e9fonos celulares, Internet y sus correos electr\u00f3nicos y MSM, la tarea de los carteros se ha limitado a la distribuir facturas.\u00a0 Recibir una carta, una postal, queda en el recuerdo nost\u00e1lgico de algunos y se suma a la presencia necesaria del cartero, ese personaje que conoci\u00e1 cada rinc\u00f3n de su pueblo y muchas veces era conocedor de la vida privada de gran parte de los habitantes de un lugar (Stickel, L. para Allen\u2026 nuestra ciudad, 2009)<\/em><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan Haberkon trabajo casi toda su vida en el correo de Allen. Lleg\u00f3 a Villa Regina desde su provincia natal, La Pampa, donde asisti\u00f3 a un colegio de curas en el que, entre otras cosas, aprendi\u00f3 el sistema Morse que luego le ser\u00eda de mucha utilidad. La econom\u00eda de la familia Haberkon se basaba principalmente en los beneficios que obten\u00edan del campo. Pero la sequ\u00eda y las consecuencias que ella produce dejaron sin elecci\u00f3n al padre de Juan: tuvo que vender sus tierras y partir al sur, donde parec\u00eda haber trabajo para todos. As\u00ed fue como en 1950 Juan y su familia llegaron a Villa Regina para asentarse definitivamente, compraron un terreno y empezaron a buscar trabajo.<br \/>\nUnos meses despu\u00e9s de haber llegado mandaron a Juan a retirar la correspondencia al correo de la ciudad. \u00c9l fue sin saber que a partir de ese momento su vida ya no ser\u00eda la misma. \u201cEntr\u00e9 a buscar las cartas y escuchaba que alguien marcaba en c\u00f3digo Morse las letras NQ una y otra vez, entonces me acerqu\u00e9 y pregunte qui\u00e9n estaba marcando tantas veces NQ y por qu\u00e9 lo hac\u00eda. Me respondi\u00f3 que era para comunicarse con Neuqu\u00e9n, y se sorprendi\u00f3 de que supiera Morse. La relaci\u00f3n sigui\u00f3 cada vez que iba a buscar la correspondencia, hasta que un d\u00eda me fueron a buscar a mi casa para preguntarme si quer\u00eda empezar a trabajar en el correo\u201d cuenta Haberkon.<br \/>\nPero sus comienzos fueron dif\u00edciles, ya que ten\u00eda que ganarse el puesto y ten\u00eda que pagar derecho de piso. \u201cTuve que rendir un examen para ingresar. Empec\u00e9 haciendo una especie de reemplazo, como empleado for\u00e1neo y dur\u00f3 como cuatro o cinco meses. Despu\u00e9s tuve que dejar hasta que finalmente me volvieron a llamar. Hab\u00eda un empleado de apellido Soriano que se fue a Bs. As. y yo tuve que reemplazarlo. Pero ingres\u00e9 como practicante, porque era menor de edad, ten\u00eda 17 a\u00f1os nada m\u00e1s. En esa \u00e9poca era com\u00fan que un chico trabajara\u201d recuerda Juan.<br \/>\nPero el destino ten\u00eda preparada otra sorpresa para Juan. \u201cEl reemplazo era por seis meses nom\u00e1s y el tiempo iba pasado. Ya me hab\u00eda hecho la idea de que terminaba mi trabajo en el correo, pero Soriano decidi\u00f3 quedarse en Bs. As. as\u00ed que me ofrecieron ir a trabajar a Palmira en Mendoza o ir a Allen. Como mis viejos estaban en Regina decid\u00ed quedarme con Allen. Era por seis meses nom\u00e1s y me qued\u00e9 toda la vida\u201d cuenta Juan con una sonrisa en su rostro.<br \/>\nJuan recuerda esos a\u00f1os en los que trabaj\u00f3 en el correo con cierta nostalgia en los ojos. Pero no es una nostalgia por los momentos vividos, sino por lo diferentes que son las cosas ahora. Su manera de concebir el trabajo y la responsabilidad son totalmente diferentes a las que ve en la juventud de hoy. \u201cNosotros \u00e9ramos terriblemente celosos del trabajo que desarroll\u00e1bamos, exist\u00eda mucho respeto de los usuarios del servicio de correo. Si dec\u00edamos que a las ocho abr\u00edamos era as\u00ed y punto, ahora dicen una cosa y hacen otra, no respetan a los usuarios, no brindan un servicio respetable\u201d se resigna Haberkon.<br \/>\nJuan recuerda las temporadas de verano como los momentos en los que m\u00e1s trabaj\u00f3 en su vida. \u201cEl sector de encomiendas era monstruoso. En temporada de manzana y peras las familias mandaban cajas con fruta a todos lados del pa\u00eds, hab\u00eda veces en la que no entraban m\u00e1s cajas en la oficina. Los paquetes despu\u00e9s se los llevaba el tren y al otro d\u00eda se repet\u00eda lo mismo\u201d. El correo estaba separado en un sector postal, una ventallita de atenci\u00f3n al p\u00fablico, contabilidad y jefatura. \u201cYo era operador mayor en sistemas, estaba encargado de todos los telegramas. En temporada de verano los papeles de fruticultura de la ciudad pasaban todos por el correo, era una locura. A los diez minutos de haber abierto ya ten\u00eda cola de treinta o cuarenta personas, con telegramas largu\u00edsimos que ten\u00edan el detalle de la cosecha. Y aparte de mandar tambi\u00e9n recib\u00edamos telegramas, entonces llegaba un momento que era una cosa de locos. Por suerte nosotros ten\u00edamos unos se\u00f1ores operadores que transmit\u00edan 60 palabras por minuto, de otra manera hubiera sido imposible. Todos los detalles de despacho de los galpones los hac\u00edamos uno atr\u00e1s de otro, si parabas un minuto te perd\u00edas y quedabas atr\u00e1s. En esa \u00e9poca mandaban refuerzos para la temporada, ven\u00edan operadores de las grandes ciudades, era maravilloso verlos trabajar\u201d recuerda Haberkon.<br \/>\nPara Juan el compa\u00f1erismo es fundamental en el trabajo, para mantener una oficina ordenada tiene que reinar la armon\u00eda y la amistad. \u201cCuando yo estuve a cargo hac\u00edamos un asado todos los viernes despu\u00e9s de terminar nuestras labores. En el mismo patio del correo lo hac\u00edamos, era para mantener la armon\u00eda entre todos. Pas\u00e1bamos muchas horas juntos y era fundamental que nos llev\u00e1ramos bien. Imag\u00ednate, en el a\u00f1o 55 \u00e9ramos m\u00e1s de treinta empleados, ten\u00edamos que llevarnos bien si o si, pero siempre tuvimos buena relaci\u00f3n entre todos, \u00e9ramos la mayor\u00eda hombres grandes\u201d.<br \/>\nJuan tuvo la oportunidad de recorrer gran parte de R\u00edo Negro y Neuqu\u00e9n de la mano del correo. Hizo suplencias en Cutral-Co, en Loma La Lata, El Choc\u00f3n, Jun\u00edn de los Andes, etc. Pero hay algo que recuerda especialmente de la gente de Allen que no vio en ning\u00fan otro lugar: los aficionados a coleccionar estampillas. \u201cAc\u00e1 hab\u00eda mucha gente que juntaba estampillas. Yo tengo muchas estampillas guardadas y siempre amago a venderlas pero despu\u00e9s me arrepiento. Estaba Carlos Wins y Carlos Smith que compraban siempre y tambi\u00e9n estaba el Doctor Claveria, que ten\u00eda una cantidad impresionante de estampillas. En una oportunidad intercambiamos unas repetidas m\u00edas por una que yo no ten\u00eda y \u00e9l si, era divertido\u201d recuerda Haberkon.<br \/>\nCuando Juan se replantea todos los a\u00f1os que vivi\u00f3 adentro del correo su respuesta es firme: \u201cno me arrepiento de nada de lo que hice (\u2026) Cuando yo estuve a cargo de jefatura me gustaba que las cosas se hicieran bien, en tiempo y forma, hab\u00eda mucha disciplina. Los ten\u00eda a mal traer a los empleados, les hac\u00eda cada actuaci\u00f3n que les llegaba a doler. Pero jam\u00e1s anote nada en la foja de servicio, les dec\u00eda que la pr\u00f3xima vez los iba a poner a disposici\u00f3n del distrito, y ah\u00ed se asustaban, pero en verdad nunca anot\u00e9 nada. Pero ellos no sab\u00edan y por eso andaban derechitos\u201d recuerda sonriendo Haberkon.<br \/>\nJuan tambi\u00e9n se siente orgulloso de haber podido transmitir sus conocimientos a otras personas, en su propio instituto, donde ense\u00f1aba el sistema Morse. \u201cApenas me case yo viv\u00ed muchos a\u00f1os en la casa del Juez Maza. Ah\u00ed decid\u00ed que quer\u00eda poner un instituto de radiotelegraf\u00eda y nociones del secretariado comercial. Me bien mucho tiempo, recuerdo dos de mis alumnos eran Carlitos Trapassi y Venancio Lopez, que tambi\u00e9n era compa\u00f1ero de trabajo en el correo, pero el andaba en la calle de cartero. Es muy lindo ense\u00f1arle algo a las personas, fue una linda experiencia\u201d cuenta emocionado Haberkon.<br \/>\nPor si cab\u00eda alguna duda de que la vida de Juan Haberkon estubo marcada por el correo agregemos que las cartas fueron el medio por el cual conoci\u00f3 el amor. Una historia de amor muy diferente a las de hoy en d\u00eda. Una historia de amor que si no hubiera sido por el sobre y el papel nunca hubiera llegado a buen puerto.<br \/>\nConoci\u00f3 a su esposa en un baile pero, despu\u00e9s de bailar toda lo noche, se tuvo que volver a Bs. As. Esa fue la raz\u00f3n por la que comenzaron a enviarse cartas. D\u00eda a d\u00eda las cartas eran cada vez m\u00e1s seguidas, \u201cy bueno, nos pusimos de novios. Hasta que una vez fui a ver a mi hermana a Rosario y no la pas\u00e9 a ver ni un ratito, siendo que el tren hac\u00eda una parada en Bs. As. y todo. Se enoj\u00f3 much\u00edsimo conmigo, estuvimos como seis meses sin escribirnos, hasta que me fui a hacer un relevo a Piedra del Aguila y estando ah\u00ed solo le escrib\u00ed un poema y se lo mande por carta. Al d\u00eda siguiente ya ten\u00eda la respuesta. Seguimos bien por un\u00a0 tiempo hasta que se vino para ac\u00e1 y empezamos a hablar de casamiento. Al final nos casamos nom\u00e1s, no me qued\u00f3 otra. Pero ella estaba m\u00e1s apurada que yo, eh!!\u201d culmina Juan con una gran carcajada.<br \/>\nJuan Haberkon siente que en el correo aprendi\u00f3 muchas cosas que luego gratific\u00f3 con trabajo y dedicaci\u00f3n. Gracias al correo tuvo trabajo toda su vida hasta jubilarse.\u00a0 Gracias al correo pudo adquirir experiencia\u00a0 y conocimientos que de otra manera hubiera sido imposible, pero por sobre todo, gracias al correo, Juan, pudo conquistar a la mujer con la que compartir\u00eda toda su vida.<br \/>\n\u201cYo creo que haber trabajado m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os para la comunidad significa que uno hizo las cosas bien. Yo me inici\u00e9 y me qued\u00e9 hasta que me jubil\u00e9, siempre sin tener problemas con nadie, eso deja ver que tanto yo como la gente estuvimos conformes el uno con el otro. Yo siempre fui muy liberal con los empleados, siempre tuvimos una muy buena relaci\u00f3n, y por eso me hicieron la despedida que me hicieron. Fue hermos\u00edsima, no quer\u00edan que me fuera. Pero del correo me llevo los mejores recuerdos, despu\u00e9s de 42 a\u00f1os de trabajo ten\u00eda ganas de retirarme, pero a\u00fan hoy, a veces, lo extra\u00f1o un poco.\u201d<\/p>\n<div style=\"width: 350px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/proyectoallen.com.ar\/3\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/2009-Correoarg1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/proyectoallen.com.ar\/3\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/2009-Correoarg1.jpg\" alt=\"\" width=\"340\" height=\"255\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Correo, 2010<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>EL CARTERO LLAMA 40 A\u00d1OS<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Venancio L\u00f3pez era quien hac\u00eda la otra parte del trabajo. A Juan Haberkon le toc\u00f3 estar de las puertas del correo para adentro, a Venancio le toc\u00f3 estar en la parte de afuera. Montado en su bicicleta recorri\u00f3 las calles de Allen durante cuarenta a\u00f1os. Era el encargado de llevar las buenas y malas noticias a los hogares de toda la ciudad, sin importar si el viento y la lluvia se lo quer\u00edan impedir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Venancio empez\u00f3 a trabajar en el correo en el a\u00f1o 1958 y desde el primer momento fue el encargado de recorrer las calles, en bicicleta, para entregar los telegramas que llegaban en cantidades industriales. Venancio vio en primera fila como creci\u00f3 y se transform\u00f3 la ciudad con el correr de los a\u00f1os. \u201cImag\u00ednate que cuando nosotros repart\u00edamos, en el Barrio Norte no hab\u00eda casi ninguna casa, era todo terreno, parec\u00eda las bardas pero con alguna que otra casa por ah\u00ed. Donde ahora est\u00e1 Expofrut antes hab\u00eda un barrio que nunca termino de formarse. El Barrio Colonizadora casi no exist\u00eda y en donde ahora est\u00e1 el barrio Santa Catalina era todo un vi\u00f1edo de los Bil\u00f3. Fui un espectador de lujo de c\u00f3mo fue cambiando todo\u201d cuenta Venancio.<br \/>\nEn aquellos tiempos la \u00fanica forma de comunicarse con gente de otras ciudades, en plazos medianamente cortos, era el telegrama. Todo pasaba por el correo, los casamientos, los bautismos, los velorios, papeles de la fruticultura, etc. Por lo tanto no hab\u00eda manera que los carteros no salieran un d\u00eda a repartir, no importaban las inclemencias clim\u00e1ticas de turno, los paquetes llegaban y deb\u00edan entregarse y punto. \u201c\u00c9ramos dos mensajeros, uno a la ma\u00f1ana y otro a la tarde. Yo le dec\u00eda al encargado que estaba lloviendo mucho y en vez de decirme que espere a que pare un poco me preguntaba cuanto calzaba y me daba un\u00a0 par de botas de goma y una capa negra de doble lona para que saliera igual\u201d recuerda mientras se r\u00ede Venancio.<br \/>\nEl correo trabajaba much\u00edsimo, de lunes a lunes sin excepci\u00f3n. \u201cLos d\u00edas s\u00e1bado, cuando hab\u00eda casamiento hac\u00edamos legajos de trecientos telegramas, que deb\u00edan repartirse en el turno de la ma\u00f1ana. En esa \u00e9poca se recib\u00eda de todo por correo, la quiniela, folletos de Casas Casalli y\u00a0 los diarios: El Amigo, que era del cura Leviacano; La Voz allense de Tort Oribe; Reflejos del viejo Zumpano de Roca y La Nueva Provincia que venia de Bah\u00eda por tren. Antes de salir ten\u00edamos que acomodar todo para hacerlo lo m\u00e1s r\u00e1pido posible. Arranc\u00e1bamos con el centro y despu\u00e9s con los barrios\u201d cuenta Venancio.<br \/>\nL\u00f3pez se acuerda de sus comienzos como cartero y tambi\u00e9n recuerda la mayor\u00eda de sus compa\u00f1eros. \u201cCuando empec\u00e9 a trabajar hab\u00edan tres telegrafistas: Haberkon que era el m\u00e1s capacitado, \u00c1ngel Ponce y el Turquito Amado. Estaba tambi\u00e9n el Pich\u00edn Garcia, Trapassi, Gutierrez y yo que eramos los mensajeros. En ventanilla estaban Celso Perez, el viejo Adamo, Silva de Junin de los Andes, el negro Moreno, Felix Vera y el ruso Belich. Carteros eran el Paco Garc\u00eda, Sanchez, Ortencio de la Via, Jos\u00e9 Omar Guarino y Aroldo Laponi. Con Haberkon fue con el que m\u00e1s trabaje, fueron a\u00f1os y a\u00f1os. Era un tipo muy severo y r\u00edgido, pero\u00a0 como yo le conoc\u00eda todas las locuras nos entend\u00edamos bien. Era un tipazo, muy buena persona\u201d.<br \/>\nAlgo que le llam\u00f3 mucho la atenci\u00f3n siempre a Venancio fue la cantidad de Filatelistas de hab\u00eda en la ciudad. \u201cAc\u00e1 en Allen hab\u00eda muchos tipos que les gustaba coleccionar estampillas. Estaban los Wolfshmit, Guido Brevi, Babaglio, Carlos Wins y varios m\u00e1s que no recuerdo. Agarraban la plancha entera de cincuenta estampillas y con una lupa miraban hasta encontrar alguna con una imperfecci\u00f3n y la compraban. Nos ped\u00edan encarecidamente que le pongamos el sello bien prolijo en la parte de atr\u00e1s para que se viera bien la fecha, porque as\u00ed valen m\u00e1s. La Casa de la Moneda de la Naci\u00f3n les mandaba todos los meses folletos con las nuevas estampillas que sal\u00edan.\u201d recuerda Venancio.<br \/>\nTrabajar en el correo en ese momento daba prestigio y respeto entre los habitantes de la ciudad. \u201cVos no sabes lo que era estar en el correo en ese momento, era como trabajar en el banco. Vos ibas al corral\u00f3n porque quer\u00edas comprar material para hacerte la casa y cuando les dec\u00edas que trabajabas en el correo te daban todas las facilidades. Ibas a Chachira Sport a comprar un saco y cuando dec\u00edas que trabajabas en el correo te daban saco, camisa, pantal\u00f3n y hasta las medias. Si ibas a Diente de Oro a comprar sabanas o acolchados y preguntabas si te lo daban a plazos y te dec\u00edan que no, pero comentabas que eras del correo y no ten\u00edan problema\u201d recuerda con nostalgia Venancio.<br \/>\nBien sabido es que trabajar un d\u00eda domingo no es algo agradable. Y el correo no era la excepci\u00f3n. \u201cNadie quer\u00eda trabajar lo domingos. Algunos porque jugaban futbol, otros porque aprovechaban a sacar a pasear la novia. Pero el domingo se ten\u00eda que repartir igual, y nadie quer\u00eda. Pero con el Pich\u00edn Garc\u00eda lo hac\u00edamos sin problemas. Lo hicimos todos los santos domingos durante diez a\u00f1os. Hasta que un d\u00eda sali\u00f3 una ley nueva que dec\u00eda que a todas las personas que trabajaban los domingos se les ten\u00eda que pagar doble ese d\u00eda y recuperaban un d\u00eda libre en la semana. Nos dieron los acumulados de diez a\u00f1os de eso. Estuve siete meses sin trabajar y cobr\u00e9 como diez sueldos juntos. Despu\u00e9s se peleaban para trabajar los domingos.\u201d Cuenta con picard\u00eda en la mirada Venancio.<br \/>\nLopez remarca una y otra vez que el amor al trabajo ahora no existe. Remarca que antes uno se pon\u00eda la camiseta del lugar al que representaban. (Stickel, L. para Allen\u2026 nuestra ciudad, 2009)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Algo mas&#8230;<\/strong><\/em><br \/>\n<em>En Argentina se celebra el \u201cD\u00eda Nacional del Cartero\u201d en recuerdo de lo que parece constar como la primera designaci\u00f3n como cartero del pa\u00eds: Bruno Ram\u00edrez,\u00a0 un 14 de septiembre de 1771.<\/em><\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/proyectoallen.com.ar\/3\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/cartero1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-133\" title=\"cartero\" src=\"http:\/\/proyectoallen.com.ar\/3\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/cartero1-300x230.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"230\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Sobre, 1913.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 eran las cartas? \u00bfC\u00f3mo ser\u00eda pensar hoy en recibir una carta por correo y que no sea una factura de alg\u00fan servicio o algo para pagar?. 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