{"id":4267,"date":"2021-02-05T22:22:33","date_gmt":"2021-02-05T22:22:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.proyectoallen.com.ar\/3\/?p=4267"},"modified":"2021-02-05T22:22:33","modified_gmt":"2021-02-05T22:22:33","slug":"palabra-de-escritores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.proyectoallen.com.ar\/3\/?p=4267","title":{"rendered":"Palabra de escritores"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pinta tu aldea y pintar\u00e1s el mundo, dicen que dijo Le\u00f3n Tolstoi. Y con esta sentencia el escritor ruso habilit\u00f3 a la palabra la posibilidad de mostrar ese microcosmos que contiene lo universal de lo humano. En el v\u00e9rtigo de un tiempo donde lo ef\u00edmero es la norma, la palabra tira un ancla al lugar del arraigo. Pintar la aldea es una forma de encontrar ese anclaje. Diario R\u00edo Negro, 25 de mayo 2013.<!--more--><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tuve que dejar Allen cuando el departamento que me defend\u00eda de la intemperie subi\u00f3 el alquiler. Sin embargo, el dolor de quien deja el lugar donde ha sido feliz, no fue insoportable. Pude aguantar bastante bien el primer encontronazo y luego me acomod\u00e9. Ojo, no crean que soy un tipo insensible, estoy a escasos siete kil\u00f3metros y el cord\u00f3n con la alimentaci\u00f3n llega bastante bien a Fern\u00e1ndez Oro. Adem\u00e1s cada dos por tres me doy una vuelta para visitar a mi vieja, y como ella vive en el extremo opuesto al que entro a la ciudad, no me queda otra que atravesarla entera. Detalle no menor, ya que aprovecho para controlar que cada esquina mantenga intactas las vivencias del pasado. Soy bastante quisquilloso en este tema, no permito que se pierda un detalle, si veo que un recuerdo tiende a marchitarse, ah\u00ed nom\u00e1s le vac\u00edo dos regaderas, lo acomodo un poco y seguimos tirando. Son recuerdos adquiridos que tienen funciones vitales para mi bienestar y no pienso desatenderlos por nada en el mundo. Tengo intenciones de llegar con cada uno de ellos al final del camino, salvo, claro est\u00e1, que venga ese alem\u00e1n podrido a llev\u00e1rselos sin mi consentimiento y a la fuerza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella tarde de invierno volv\u00ed a casa con un poco de bronca. El centro que llovi\u00f3 al \u00e1rea fue perfecto y el cabezazo fue bastante bueno. El arquero no habr\u00eda entrado en la foto si hubiesen estado los fot\u00f3grafos del Gr\u00e1fico atr\u00e1s del arco. Pero la pelota, la caprichosa como dice el Quique, dio de lleno en el travesa\u00f1o. Era s\u00e1bado y jug\u00e1bamos contra Atl\u00e9tico Regina, all\u00e1. Empatamos sin goles y en todo el camino de vuelta no pude sacarme la imagen ficticia de la pelota entrando al \u00e1ngulo y levantando la red hasta el cielo. Aquel fue uno de mis primeros partidos en los Maguitos, ten\u00eda algo as\u00ed como trece o catorce a\u00f1os, jugaba de nueve y era el encargado de meterla adentro. Hoy tengo casi cuarenta y un pil\u00f3n de partidos jugados, y nunca estuve tan cerca de hacer un gol de cabeza como en aquella tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien no soy nacido, soy bien criado en este Allen que me recibi\u00f3 de grande. Llegu\u00e9 siendo un se\u00f1orito de ocho octubres. Ya hab\u00eda dejado los pa\u00f1ales, la infancia y el Long Play de Margarito Terer\u00e9 en Luis Beltr\u00e1n. El Torino naranja, de ahora en m\u00e1s Toro Mocho, encar\u00f3 por el acceso Bil\u00f3 y luego de algunas vueltas me dej\u00f3 de blanco inmaculado en la puerta de la escuela 23. A partir de ese momento mi v\u00ednculo con esta ciudad no par\u00f3 de crecer. La primaria fue la primera en ponerme en autos, de a poco empec\u00e9 a cambiar mi manera de ver las cosas. En realidad fueron cambiando las cosas que miraba. De golpe y porrazo al coraz\u00f3n ya no le import\u00f3 errar goles hechos los s\u00e1bados por la tarde, el bobo se dedic\u00f3 a intentar conquistar el amor de las mujeres. Ni siquiera sab\u00eda bien qu\u00e9 significaba esa palabra, pero el tipo con la inocencia de un primerizo se empez\u00f3 a enamorar en cada recreo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella tarde que volv\u00ed con bronca de Villa Regina se me pas\u00f3 enseguida. Mi novia, preocupada porque no llegaba, hab\u00eda llamado tres veces a casa. La pelota que no quiso entrar al \u00e1ngulo se borr\u00f3 por completo de mi mente y me ba\u00f1\u00e9 m\u00e1s r\u00e1pido que un bombero. Me vest\u00ed de gala. Un equipo de gimnasia de tela de avi\u00f3n que ten\u00eda para estas ocasiones me quedaba pintado. Mi viejo, un poco menos nervioso que yo, me llevo en el Toro Mocho al asalto. Con el coraz\u00f3n saliendo a espiar toqu\u00e9 timbre. Alguien me atendi\u00f3, alguien recibi\u00f3 mi bolsa de chizitos y otro alguien me llev\u00f3 directo al living. Junto a varios chicos entre los que hab\u00eda algunos compa\u00f1eros de grado estaba ella, esper\u00e1ndome. Ella era una de las chicas m\u00e1s linda de Allen, y era mi novia desde hac\u00eda tres d\u00edas. Los novios de aquel entonces no se daban besos, ni se agarraban de la mano, apenas se miraban de reojo, t\u00edmidamente, y se sentaban juntos en el sill\u00f3n. Y cr\u00e9anme que era suficiente. Al verme llegar, los chicos me hicieron lugar y los planetas se fueron acomodando como por arte de magia. En la actualidad la astronom\u00eda no se queda quieta y los especialistas siguen encontrando planetas y meti\u00e9ndolos al sistema solar como si nada, y la verdad que todo se est\u00e1 volviendo m\u00e1s dif\u00edcil. Pero en aquel entonces eran nueve planetas d\u00f3ciles contando a Plut\u00f3n. Precisamente este \u00faltimo fue el peque\u00f1o retobado que no quer\u00eda saber nada con alinearse atr\u00e1s de Neptuno. Como a las nueve de la noche pusieron m\u00fasica y bailamos de lejos. M\u00e1s tarde llegaron los dos lentos de la tarde y bail\u00e9 pegado por primera vez. Los pies se despegaron del suelo cuando nos tocamos los cachetes. Si estar juntos en el sill\u00f3n ya era suficiente, imaginen la revoluci\u00f3n de sentimientos que se arm\u00f3 cuando nos abrazamos en el medio de la pista. Termin\u00f3 la m\u00fasica, comimos algo y sobre el final de la noche, antes de que el bocin\u00f3n del Toro Mocho me volviera al piso, Plut\u00f3n entendi\u00f3 que aquella tarde no pod\u00eda terminar sin la frutilla del postre, se acomod\u00f3, me dio la mano que faltaba y nos besamos en un sem\u00e1foro. Despu\u00e9s de muchos verdes y amarillos intranscendentes eleg\u00ed el rojo y ella acept\u00f3 bastante nerviosa. Nos tocamos los labios y no pude dormir por una semana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La secundaria fue otra cosa. La entrada en escena de la adolescencia y su ritmo fren\u00e9tico atent\u00f3 contra la inocencia de aquellas tardes de asaltos y chizitos. Los d\u00edas empezaron a terminar m\u00e1s tarde. A las tres de la ma\u00f1ana nunca hac\u00eda fr\u00edo y era la hora ideal para estar con amigos haciendo nada. Las obligaciones se contaban con los dedos de la mano, con dos dedos m\u00e1s precisamente, ganar el cl\u00e1sico barrial y pasar de a\u00f1o. Tropezar en el primer \u00edtem era vergonzoso, pero tropezar en el segundo era mucho peor, daba todo el derecho a los padres a intervenir con otra rigurosidad y alterar nuestra hermosa rutina. As\u00ed que bastaba con ponerse las pilas un par de horas, estudiar un poco, y cumplir con lo indispensable para mantener el curso de vida tranquilo, y sobre todas las cosas a los padres en su lugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una tarde de invierno, de esas que a las ocho de la noche el sol ya est\u00e1 guardado, ped\u00ed permiso en casa y en bici me fui a buscarla a la salida de la clase de danza. Era bastante nuevo en esto de demostrar mi amor en acciones y aquella tarde noche me decid\u00ed. Creo que hasta compr\u00e9 un chocolate para compartir. Si hago fuerza para recordar seguro les podr\u00eda asegurar que s\u00ed, que le compr\u00e9 un chocolate, y era con almendras, pero prefiero recordar lo justo y necesario de aquel acontecimiento. Esper\u00e9 en la esquina para disimular un poco. Termin\u00f3 la clase y empezaron a salir las alumnas con sus rodetes y sus bolsitos a cuestas. Me fui acercando de a poco con algo de taquicardia. Ella no sali\u00f3 de la clase. Hab\u00eda faltado. Y el coraz\u00f3n me empez\u00f3 a doler. M\u00e1s a\u00fan cuando fui hasta su casa y su mam\u00e1 me confirm\u00f3 que \u00abtodav\u00eda no hab\u00eda vuelto de danza\u00bb. Fueron las primeras heridas de un mont\u00f3n que vinieron m\u00e1s tarde y que se encargaron de poner el coraz\u00f3n a prueba, y de prevenirlo de un futuro bravo en cuanto a sentimientos nuevos. Pobre tipo, ya no s\u00f3lo ten\u00eda que latir, ahora tambi\u00e9n ten\u00eda que razonar y debatir con la cabeza para tomar decisiones vitales en nuestro crecimiento. Y todo porque en esa \u00e9poca uno se cree Superman y es un pavo. Somos como ese t\u00e9cnico que se cree vivo, que ve a ese juvenil que la descose en las inferiores del club, y lo pasa a la primera para quedar en la historia. Y en la primera, el pobre muchacho, no logra dar pie con bola incumpliendo con las expectativas, por ser muy pibe. Y el pobre queda turbado en un rinc\u00f3n de la cancha sin saber qu\u00e9 hacer, evidenciando que le falt\u00f3 un golpe de horno. As\u00ed estuvo mi coraz\u00f3n esa tarde noche de danza y muchas tardes que le siguieron. Hoy entiendo que si bien no podemos evitarlo, no es para nada recomendable que los corazones nuevos anden tomando decisiones en plena edad del pavo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de los golpes, aquellos a\u00f1os fueron tan entretenidos que hoy tengo la impresi\u00f3n de que pasaron como avi\u00f3n. No termin\u00e1bamos de disfrutar un d\u00eda que ya ten\u00edamos que encarar el pr\u00f3ximo. No termin\u00e1bamos de pararnos que ya ven\u00eda otro pi\u00f1\u00f3n. Es por eso que cada vez que ando por Allen y paso a visitar un recuerdo intento volver a ese d\u00eda para quedarme un rato m\u00e1s. Me hace bien de vez en cuando volver a ser ese muchacho insolente que no med\u00eda consecuencias, que encaraba un tren de frente, rebotaba contra la locomotora y volv\u00eda a encararlo de costado con el mismo entusiasmo y el mismo poco razonamiento. Volver a ser feliz por el mismo motivo que alguna vez lo fui es mi catarsis favorita. Es un cable a tierra que no est\u00e1 muy bien visto por los due\u00f1os del div\u00e1n, pero me importa poco. El tiempo pasa tan r\u00e1pido que uno tiene derecho a intentar frenarlo como pueda y qu\u00e9 mejor para m\u00ed que darme una vuelta por Allen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No puedo negar que ya estoy lejos de ser aquel de la primaria, de ser aquel de la secundaria. El tiempo se empecin\u00f3 en alejarme y volverme un poco m\u00e1s prudente y reflexivo, dos caracter\u00edsticas que vienen con el crecimiento, dicen, y que ense\u00f1an a uno a madurar, tambi\u00e9n dicen. Me volv\u00ed viejo y eso no es del todo bueno porque el pasado se extra\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy ya no estoy en a Allen, estoy a siete kil\u00f3metros, pero cada vez que vuelvo y paso por sus esquinas me lleno de vida, de felicidad porque ah\u00ed est\u00e1n, en cada una de ellas, las vivencias mas lindas de mi vida. Las que me ense\u00f1aron con golpes y caricias a caminar derecho, y a quienes les debo lo que soy. Para algunos ser\u00e9 malo, para otros ser\u00e9 bueno, discutible en ambos casos. Lo que no puedo discutir ni negociar con nadie, porque estoy dispuesto a defenderlo con fundamentos m\u00e1s fuertes que los descriptos en estas l\u00edneas, es que soy bien allense.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Pablo Giottonini<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong><a href=\"http:\/\/www.rionegro.com.ar\/diario\/palabra-de-escritores-1168905-27762-notas.aspx\">M\u00e1s notas asociadas<\/a><\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.proyectoallen.com.ar\/3\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Acceso.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-10310\" src=\"http:\/\/www.proyectoallen.com.ar\/3\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Acceso.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/www.proyectoallen.com.ar\/3\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Acceso.jpg 640w, https:\/\/www.proyectoallen.com.ar\/3\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Acceso-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.proyectoallen.com.ar\/3\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Acceso-250x188.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pinta tu aldea y pintar\u00e1s el mundo, dicen que dijo Le\u00f3n Tolstoi. 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