Un desierto muy poblado (IV)

En 1776 se creó el Virreinato del Rio de la Plata y en la actual provincia de Rio Negro, la Corona española introdujo algunos núcleos de población por temor a que Francia o Inglaterra tomara posesión de esos territorios, ya Falkner, en su libro de 1774, informaba la débil defensa española de esas tierras. Los datos decían que las naves recorrían las costas patagónicas y permanecían por largas temporadas en algunos puertos naturales.

  Cuando los españoles llegaron se asentaron en Chile y al no poder dominar a los araucanos los reconocieron como Nación, con sus propias autoridades y rituales y luego de algunos enfrentamientos, convivieron en relativa paz y comerciando entre si. Sin embargo, este cruce de culturas inció un proceso de transformaciones; se modificaron muchas costumbres indígenas y sus practicas culturales se vieron alteradas. Incorporaron el caballo y el ganado como bien de intercambio, con ello, nuevos consumos, como el alcohol y el tabaco. Estos nuevos productos fueron creando una dependencia que significó “el inicio de una profunda disolución cultural, favorecida por un no menos importante ejercicio de la violencia física por parte del blanco, hecho que se intensificó a lo largo del siglo XIX…” (Bandieri, 2005. p.42).

La cordillera de los Andes no fue un limite para los pueblos indígenas ya que mantenían un contacto a través de pasos entre las montañas y los lagos. Esta vía introduce en la región elementos de la cultura araucana como instituciones políticas, económicas y religiosas.

El malón y le parlamento fueron una influencia recibida de los araucanos trascordilleranos, dos formas de interacción con los españoles primero y con los estados nacionales después. El malón era la empresa colectiva por excelencia y su objetivo era la apropiación del ganado de los blancos; consistía en una empresa económico-militar que reunía a distintos grupos para tal fin. La palabra deriva de la expresión mapuche “malocas” que denominaba a las expediciones esclavistas que realizaban los españoles. Al malon, empresa violenta que se utilizaba como motor para conseguir ventaja para lograr negociación, le seguia el parlamento, cuyo fin era el dialogo entre caciques y representantes de la colonia o el gobierno nacional. Allí se discutía entre otras cosas lo que la colonia o la nación pagaría a los indígenas como compensación de la ocupación de su territorio, los limites de movilidad de los colonos, el reconocimiento de nuevos caciques, raciones, acuerdos comerciales para colocar los productos de manufactura indígena en el mercado occidental, etc. (Perez, A. 2005)

La vuelta del malon (1892) Angel Della Valle. Réplica en MNBA – Neuquen.

La llegada de los Borbones al trono español produjo transformaciones en sus colonias. Crearon el Virreinato del Río de la Plata (1776) con sede en Buenos Aires y enviaron a la Patagonia expediciones con el fin de establecer poblaciones. Fue un proceso de “redescubrimiento” ya que comenzó el interes oficial por sus colonias cuyo aprovechamiento había quedado en manos privadas; se iniciaba así la explotación económica del la región. En el fuerte sobre el río Negro la expansión española desarrolló entonces estrategias que equilibraran la relación con los indígenas. De esta manera fue definiéndose un sistema de intercambios basado en la reciprocidad, aunque no sin tensión y conflicto cotidiano. Estas prácticas de naturaleza política y económica permitieron mantener cierto equilibrio de fuerzas y de esta manera disminuir los conflictos en la frontera durante las últimas décadas del período colonial.  “Les he comprado a los Indios con aguardiente, bayeta, sombreros, yerba y bujerías ochenta reses vacunas y dos bueyes carreteros que vinieron de Puerto de San José, con los cuales hay existentes en el día 82, 213 caballos y 11 mulas, y de los particulares que han comprado a sus expensas 102, quedo en comprar cuanto ganado, y caballos traigan pues es el mayor fomento de las obras, y subsistencia de estas poblaciones” (F. de Viedma a Vértiz, Fuerte del Carmen, 12 de enero de 1781, AGN IX 16-3-6.) Las variadas formas de relaciones muestran las transformaciones que se estaban produciendo ha finales del período colonial no solo en los dispositivos de poder hispano-criollos sino también en la reelaboración de las estrategias indígenas “quienes también capitalizaron el conocimiento del Otro a partir de la necesidad de preservar su autonomía y sus estructuras organizativas (…) En definitiva, el estudio de estos espacios en los que ninguno de los conjuntos enfrentados logró imponerse definitivamente sobre el otro, iluminan el orden desde la fisura, el edificio imperial desde sus debilidades estructurales, y desde esas líneas de falla que recorren las bases de todo sistema de dominación lo que “vemos” es la contra-cara del orden o, más bien, la refutación de sus fundamentos. (…) Después de más de tres décadas de estabilidad en las relaciones interétnicas, el interés de los grupos de poder económico bonaerenses en el desarrollo de una ganadería extensiva activó nuevamente la competencia por el control de tierras y ganado” (Mandrini, 1994). El avance del poder criollo reafirmo las jerarquías indígenas y la busqueda de coaliciones pero los tiempos habían cambiado y los criollos fueron más eficaces gracias al conocimiento dado por esa misma interacción interétnica y los estudios de frontera que se venían realizando. “... había destinado a los peones Antonio Godoy y Juan José González, que con el pretexto de pasar a sus toldos a comprarles ganado les llevaban aguardientes, abalorios, y yerba, con cuyas dádivas se iban familiarizando con unos, y tomando noticias de otros, único medio, que podía vencer estas dificultades. Iguales diligencias manifesté a dicho Señor Exmo. serían útiles practicar desde las fronteras, y guardias de Buenos Aires (F. de Viedma al Marqués de Loreto, Buenos Aires, 1º de mayo de 1784, AHN Estado 2316).

Para  saber más: Luiz, Maria Teresa: “Re-pensando el orden colonial: los intercambios hispano – indígenas en el fuerte del río Negro” - Mundo Agrario. Revista de Estudios Rurales, nº 10, 1º semestre 2005. Centro de Estudios Histórico Rurales. Universidad Nacional de La Plata. (Citas originales de archivo de este texto). Actividad para el aula: "Argentina criolla: la frontera. La frontera, algo más que fortines y malones".  

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