Historias de amor en una ciudad: Que nos una el amor y no el espanto

En 2005 iniciamos un proyecto de investigación buscando la reconstrucción del patrimonio histórico y cultural de la comunidad de Allen. Desde ese año intentámos, a traves de la realización de distintas actividades, colaborar en el desarrollo de una memoria comunitaria que tenga auténtica utilidad social y contribuya a la formación de identidad y conciencia colectiva.

Esta recuperación significó la búsqueda de la experiencia del pasado como reflejo de costumbres, tradiciones y forma de ser de personas y grupos sociales, acciones que tienen valor en el colectivo social. Se realizaron entrevistas recuperando historias de vida de unos 100 pobladores, se digitalizaron 3000 imágenes fotográficas de la población y unos 2000 documentos originales de archivos locales, regionales y provinciales.

 

Gracias a todo este trabajo se realizó un libro denominado del Centenario que cubre la historia local en sus 100 primero años de historia (1910/2010). Este libro fue entregado a todas las escuelas e instituciones locales en formato CD. La historia oral es la herramienta metodológica clave de nuestro trabajo, creemos que revaloriza la palabra en defensa de ese patrimonio simbólico que es la oralidad y su vinculación con el pensamiento. Trabajar con el lenguaje es trabajar con la conciencia y la experiencia de los sujetos, sus prácticas, representaciones, expresiones, valores y significados que los sujetos le dan a su práctica comunitaria.

Algunas imágenes de entrevistados.

Asimismo se complementa con fuentes escritas e imágenes que son usadas de manera integrada, para “re-descubrir” la trama de lo real. En la investigación etnográfica y cualitativa sobre la vida social local, además de trayectorias de vida, encontramos otras prácticas sociales productoras de sentido. En el ejercicio de recordar aparecían abundantes referencias a formas de amar, cambios, rupturas y transformaciones, representaciones, reglas, cortejos, lenguajes, objetos. Nos planteamos aproximarnos al estudio de los diferentes códigos amorosos a través del tiempo para reconocer comportamientos, mentalidades, discursos, prácticas, roles, normativas e instituciones. Esta recuperación, en un espacio acotado y abordando distintos tiempos, permite vincular lo biográfico con lo social ya que los individuos se reconocen como parte de un legado cultural transmitido por generaciones.

Maria Luis Genga y Diositeo Gonzalez

Por el contexto norpatagonico en el que la localidad está inserta y la existencia de un sustrato compuesto por descendientes de diversas de culturas (mapuches, europeos, chilenos y migrantes internos), existen una variedad de relatos e imágenes que remiten a tradiciones, costumbres y prácticas heredadas, algunas continuadas a través de generaciones, otras olvidadas o rechazadas. Nuestra propuesta es continuar la investigación, por considerar que en cada historia de vida hay una historia de amor, pasada o actual, que existe como patrimonio cultural transmitido y que no abordarlo pondrá en peligro elementos que conforman la identidad local. Consideramos al amor como vínculo social, una dimensión más allá de la experiencia subjetiva, que trasciende hacia la intersubjetividad comunitaria de códigos compartidos. Lo amoroso constituye un horizonte de sentido pues no es solo sentimiento. Es también un código de comunicación. El discurso  amoroso decodifica al cuerpo, sus prácticas producen discursos que develan a los sujetos que se construyen entre esas prácticas y discursos. Lo amoroso es continuamente recreado por una gran cantidad de integrantes de la comunidad. Abordar este tema vinculado a lo emotivo, a lo  intimo, a lo inmaterial nos permitirá comprender no solo al amor como estado interno sino su relación con instituciones, sociabilidad y poder.

Keit Haring

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