Necrofilia, un caso en Allen.

El lunes 21 octubre de 1974, a las 19:30 hs,  fue sepultada en el cementerio local, una vecina del barrio Hospital. Al día siguiente, nuestra ciudad y la región se despertaron con la noticia de un sórdido suceso. “Caracterizados vecinos de Allen, comerciantes y funcionarios, representaban ayer en todos los tonos la indignación de toda la comunidad por el incalificable atentado cometido, producto seguramente de mentes trastornadas” (de Archivo Diario Río Negro)

-¿Quiénes se abusaron de la finada? -Los tres -¿Cuánto te tocó de los cincuenta mil pesos? -A mí, nada. Ni siquiera me invitaron con vino de la botella que llevaron.

(Cita del Diario Río Negro del interrogatorio que el comisario le realizó a Uribe,uno de los detenidos por el hecho)

¿Quién no recuerda este caso de "violación" en Allen? ¿Quién no sufrió alguna vez una "cargada" por este hecho allá en los años 70'? Allen fue, durante mucho tiempo, reconocido como el pueblo donde “violaron a una muerta”, un delito que todavía no había sido tipificado por la justicia. Necrofilia fue el término usado por todos los medios de comunicación de la época y, a medida que avanzaban los días, la confusión fue creciendo. Seis personas fueron detenidas. Se aseguraba que tres de ellas eran los autores materiales del hecho. Se tejieron todo tipo de hipótesis acerca de sus móviles. Sin embargo, los medios "cuidaron" las formas y las palabras ¿Cómo cubrirían hoy los medios este tipo de noticias? Seguramente, nada hubiera quedado librado a la imaginación, como sucedió en aquel entonces. La noticia impregnó el imaginario popular durante muchos años, a tal punto que, actualmente casi todos recuerdan el caso aunque aún no habían nacido o eran muy pequeños como para entender lo que sucedía. Además, pocos pueden recordar el nombre de los autores, cuál fue la sentencia y otros detalles...

Volvemos a la pregunta: ¿Que hubiera pasado hoy?.

“La información periodística se ha convertido en un elemento clave para el manejo de situaciones en la sociedades actuales… Los medios, con sus propuestas de lectura de la realidad social, son hoy el principal contexto movilizador de contenidos simbólicos, ofreciendo modelos y pautas de comportamiento”.

La transformación ha sido el reemplazo de “la importancia por el interés”, es decir, difundir lo que interesa a muchos individuos pero no afecta a la comunidad. (Bergonzi, Juan y otros: “Periodismo en la Patagonia. Cambios en la presentación escrita y visual del Diario Río Negro 1980 – 2000”

Decía un periodista del Diario Río Negro:

“Se hace difícil inclusive para quien está en el diario ejercicio del periodismo, relatar las características de un hecho que ha conmovido profundamente a la opinión publica”. Se conjeturaron muchas hipótesis, desde el robo, hasta rituales satánicos y de magia negra. “Un conocido comerciante manifestó que posiblemente no sea ajeno a este hecho una ‘organización Vudú’ (grupo dedicado a la magia negra, que se ensañaría con cadáveres) y ‘de los que alguna vez se dijo había algunos fanáticos en Allen”. Según las pericias, todo indicaba el accionar de una secta. Se decía que se utilizaron cruces para cavar la fosa y que se encontró una botella con vino, que estaba tapada y “contenía notable cantidad de mosquitos”, práctica, según el periódico, "característica del ocultismo". Tal vez pensando en el móvil de la venganza, la policía vigilaba por aquellos días una casa del barrio Hospital, donde vivían, en distintas habitaciones, Carlos “Corchito” Ibacache y Eleuterio “Batilana” o “Soplete” Uribe.

Una noche, Ibacache, de “carácter irascible cuando bebía, se había dirigido, alrededor de la medianoche, a la habitación de Uribe, y lo estaba castigando (…) con un trozo de manguera mientras lo amenazaba con un cuchillo”. La policía escucho los gritos de los dos hombres, que se acusaban y amenazaban entre sí. En la mañana sólo fue detenido Ibacache ya que Uribe que se escapó, probablemente por los fondos de la vivienda. Pero a la noche, volvió y finalmente fue detenido y trasladado a la comisaría 23. Al principio, Uribe negaba conocer a Ibacache. Después admitió que vivían en la misma casa pero aseguró: “yo con ese melenudo nunca me junté, pregunten donde quieran”. Sin embargo, más tarde Uribe relató que Ibacache le pidió que lo ayudara a “sacar a la muerta y hacerle el amor” porque Héctor “Beto” Cárdenas le había dado cincuenta mil pesos para hacerlo. ¿Quién era Cárdenas? Pues nada menos que el yerno de la finada. Habían sido propietarios a medias de un horno de ladrillos, pero rompieron relaciones cuando la hija de la señora, esposa de Cárdenas, huyó con un chofer de la empresa de transportes que “el Beto” tenía. Uribe, decía “tenerle tanto miedo” a Ibacache, que fue obligado a acompañarlo al barrio de la zona norte de la ciudad a buscar a “Cara’e vieja” Zúñiga y a “Pepito” o “Pimienta” Espinoza. Después, llegaron al cementerio y “Soplete” Uribe quedó en la entrada de “campana”, los otros entraron con una botella de vino y después de unas dos horas, salieron “riéndose y frotándose las manos” y le contaron “que habían abusado de la vieja”.

Más tarde, la policía detuvo a Zuñiga y Espinoza, que también vivían en el barrio Hospital. Además, fue demorada “La Flaca”, novia de Zúñiga, por presunto encubrimiento. Sin embargo, luego, quedó en libertad. Espinoza, presentó una coartada: no había estado en Allen la noche del hecho y fue liberado también. La botella encontrada en el cementerio tenía “la huella del pulgar derecho… de la mano de Ibacache”, aseguró el perito que la analizó. Más adelante, luego de otras pericias, también se encontró la huella de Zuñiga. “…el cadáver, colocado “en posición ginecológica”, según el informe del medico oficial, fue salvajemente vejado y abandonado luego”. El autor intelectual no fue dejado de lado. Héctor Cárdenas fue detenido por las declaraciones de Uribe. Además, se decía que Ibacache y Espinoza habían asistido al sepelio de la suegra, para arreglar “el trabajo con Cárdenas” y para conocer el lugar exacto de la sepultura. Sin embargo, fue liberado “por falta de merito” porque, entre otras cosas, Uribe se retractó de lo que había dicho de él.

El 21 de noviembre, Cárdenas sacó una solicitada en el Diario Río Negro donde explicaba que su detención había sido “provisional” y que nada tenía que ver con los hechos sucedidos aquella noche. Llegaron a haber 27 detenidos!!. A alguien había que hecharle la culpa... y quien mejor que, por ejemplo, los obreros de las canteras de yeso “Los Carrillos”, que fueron llevados a la comisaría y fichados. Después, recuperaron la libertad por ausencia de pruebas en su contra. Finalmente, en 1976 se resolvió el caso.

Según el texto del fallo (ver los cuatro últimos documentos de la galería de imágenes), el hecho se encontraba tipificado en el articulo 183 del Código Penal como “rotura de una cosa ajena - féretro”.

Para la ley solo se "había roto algo ajeno"... porque ¿quien podía imaginarse semejante delito?.

Se afirma que la violación: “no configura delito ya que, quizás, dado lo difícil que resulta imaginar semejante acción, la misma ha escapado a las previsiones del legislador”.

Uribe, Ibacache y Zuñiga fueron condenados a cuatro años de prisión efectiva. Para 1976 ya llevaban casi la mitad de la pena cumplida. Así que, alrededor de un año después del fallo oficial, completaron su condena y fueron liberados.

Y pasó... y nadie dijo nada... no hubo marchas, no se salió a la calle, no se pidió justicia... el hecho quedó olvidado. Olvidado?.

Los entrecomillados pertenecen a distintos artículos del Diario Río Negro aparecidos entre Octubre de1974 y agosto de 1976 (Archivo/Sección: recortes de Allen).

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