El nacionalsocialismo en el Alto Valle

En un documento dirigido al jefe del Grupo de la Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei (NSDAP) en la Argentina, Alfred Muller, y al Alto Comisionado del Estado Ritter von Epp, a cargo de la Oficina Colonial de la Dirección del Tercer Reich, se detallaba la situación geográfica, económica y social de los territorios de La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego en relación con la población y el capital alemán existente. Rosana Süther ha investigado el tema de las actividades nazis en el Alto Valle en el Archivo Histórico de Neuquén. Allí encontró un material fotográfico inédito, que derivó en su investigación de 2006.

“...se ha llegado a la conclusión en el sentido de que hay tierra con una relación de un habitante por cada cinco kilómetros cuadrados a considerarse naturalmente como tierra de nadie, si bien en el caso que nos ocupa, por conceptos jurídicos anticuados, aún figura la República Argentina como poseedora. Pero hasta ahora, ningún gobierno argentino ha llenado las obligaciones correspondientes al derecho de posesión, de colonizar esas tierras y de llevarlas a prestar un servicio social que beneficie a la humanidad. Ni el gobierno actual ni futuros gobiernos de Argentina serán capaces ni tendrán intención de cumplir con estas sus obligaciones” (“Noticias Gráficas” del 30 de marzo de 1939). En un documento dirigido al jefe del Grupo de la Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei (NSDAP) en la Argentina, Alfred Muller, y al Alto Comisionado del Estado Ritter von Epp, a cargo de la Oficina Colonial de la Dirección del Tercer Reich, se detallaba la situación geográfica, económica y social de los territorios de La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego en relación con la población y el capital alemán existente. Rosana Süther ha investigado el tema de las actividades nazis en el Alto Valle en el Archivo Histórico de Neuquén. Allí encontró un material fotográfico inédito, que derivó en su investigación de 2006. Las fotos son de colecciones particulares y le permitieron reconstruir las actividades pro-nazis en la región del Alto Valle de Río Negro y Neuquén en la década del 30 y al momento en que el nacionalsocialismo accedió al poder en Alemania. Este material fue sumado a distintas fuentes escritas, como el periódico “Der Bote”. Este era un órgano de prensa partidario para los germano-parlantes del Alto Valle de Río Negro y Neuquén y del resto de la Patagonia “que fue publicado durante un año, desde fines de agosto de 1932 hasta agosto de 1933, y cuyo director era Otto Max Neumann, también editor y responsable ideológico de ‘El Territorio’, uno de los periódicos pioneros de los territorios nacionales antes mencionados” (Süther, 2006). Sin embargo, Süther considera a las fotografías como objetos indiciales que corroboran las denuncias que durante la época realizó la Comisión Investigadora de Actividades Antiargentinas del Congreso de la Nación Argentina que actuó a principios de los ‘40. La conexión nazi en la región fue detectada al efectuar varios allanamientos que permitieron descubrir la red que relacionaba los círculos patrióticos alemanes con organizaciones nazis disueltas. Estas denuncias fueron encabezadas por el diputado Enrique Dickmann. En los periódicos de la época se informaba sobre el control de los alemanes en el extranjero y del interés de la Alemania nazi por la Patagonia ya que:

“...se había informado al jefe interino del grupo NSDAP en la Argentina sobre el número y composición racial de la población, determinación numérica de la fuente de población que hablaba alemán o lo entendía o si era descendiente de alemanes, informes de las zonas en las que la población alemana era relativamente densa e investigaciones sobre futuras posibilidades de colonización” (Süther, R. 2006).

Las fotografías fueron tomadas en la localidad de Cinco Saltos, provincia de Río Negro, por el fotógrafo José Pofcher, que era propietario de Foto Moderna de Cipolletti en la década del ’30 y ’40 . R Süter

Si bien la gran mayoría de los criminales y jerarcas nazis optó por la zona de los lagos como lugar de residencia o de paso, otros eligieron el Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Por ejemplo Joseph Mengele, médico del Tercer Reich que experimentaba en campos de concentración, llegó al país con el nombre falso de Helmut Gregor. Tuvo consultorio en Buenos Aires y solía visitar la zona. Lo vieron en Allen y Cervantes en los años ‘60, donde solía quedarse varios días en una chacra ubicada a la vera de la ruta 22, propiedad de Albrecht Boehme (un ex combatiente de la fuerza aérea alemana). En Cipolletti vivió Erwin Fleiss, hasta su muerte en 1964. Su funeral está todavía en la memoria de algunos que recuerdan el multitudinario servicio: “Cuando salíamos del puente carretero, el cortejo fúnebre ya había pegado la vuelta en la Coca Cola. Y cuando nosotros íbamos llegando a la Coca Cola, todavía salían autos del puente carretero, y eso que estamos hablando del año 1964″, recuerda uno de los testimonios que recuperó Rosana Süther. En su investigación además señala que Erwin Fleiss se dedicó a la venta de equipos de aspersión y fertilizantes de la química Monsanto. Recorría las chacras en un rastrojero y sus vecinos no sospechaban que posteriormente, la Comisión de Esclarecimiento de Actividades Nazis en Argentina (CEANA) lo señalaría como un “jerarca nazi”.  En el listado de criminales de guerra que dio a conocer esta comisión a principios de la primera década de nuestro siglo, figura Fleiss y su domicilio en la provincia de Río Negro. Así, se supo con el correr de los años que Neuquén, Cipolletti, Allen y otros puntos en el Alto Valle eran lugares de paso para los nazis que iban desde la zona de los lagos a Buenos Aires. En nuestra investigación sobre la estancia Flügel, uno de los lugares donde algunos aseguran que vivieron y/o pasaron alemanes nazis, los testimonios de Torti y Martínez son contradictorios sobre el tema. Para el primero, nunca vivió ni estuvo ningún nazi en la estancia. Sin embargo, es importante señalar que Torti fue encargado de la estancia muchos años después de la muerte de Hans Flügel. En cambio, Bernardo Martínez, quien vivió gran parte de su vida en la estancia y cuyo padre fue capataz del lugar señala que su padre “conoció en la estancia a Eichmann quien le contó una vez en la herrería cómo desnucaba gente colocando la cabeza contra la bigornia y el pie encima”.

Pero el gran rumor de la estancia es que fue visitada por el mismo Adolf Hitler. Respecto a esto, Martínez nos dice “¿quién puede saberlo? jamás mi padre me contó nada, pero sí que pasaban muchos alemanes, de hecho yo conocí a algunos que se quedaban a trabajar. Esto era después de terminada la guerra. Yo al que recuerdo es a Klaus Heidelmann que vivió en la estancia como sereno y contaba siempre sus vivencias en la guerra”. Otras fuentes confirman los relatos de “Lalo” Martínez y de su padre. Por ejemplo, se asegura que Eichmann habría trabajado “una semana como peón en Alto Valle de Río Negro a principios de los ‘60” (www.elmundo.es, 1998)  (Ver: Historia de Vida de Bernardo Martínez). Estudios realizados por investigadores regionales indican que la Patagonia fue un espacio privilegiado para el proyecto de los nacionalistas: “el territorio del Sur se les antojaba a los nacionalistas como el mejor laboratorio para un gobierno directo de las F.F.A.A. sobre la población y los recursos naturales, atendiendo a la promoción de la seguridad y desarrollo nacional (…) la extrema derecha en este período denunciaba que la población extranjera y judía residente en territorio austral constituía un enclave que amenazaba con la disgregación territorial (…) en tiempos cercanos a la Segunda Guerra Mundial (…) la actividad estatal en el sur alcanzó una intensidad inusitada: ese interés se sustentaba en la creencia de que la Patagonia podía contribuir con sus recursos energéticos a la industrialización y la seguridad nacional” (Vilaboa y Bona 2003: 220). De hecho, “seguridad” y “desarrollo nacional” pasaron a ser las claves para percibir a la Patagonia hasta la década del ’90. La cercanía que se suponía entre seguridad nacional y economía ayuda a entender el simultáneo establecimiento de empresas públicas dedicadas a la explotación del subsuelo y de asentamientos militares en la Patagonia (instalación de guarniciones militares y de artillería, creación de Gendarmería y de zonas de seguridad en las fronteras, etc.). Esta ocupación física fue acompañada de una colonización simbólica. Carlos Masotta (2001) ha destacado la creación de espacios conmemorativos en el sur gracias al funcionamiento de comisiones de homenaje y de monumentos a fines de los treinta. Los monumentos y estatuas creados en la Patagonia tenían en el centro de esa memoria institucional al presidente Roca como héroe “civilizador” del desierto. También el cine retomó la campaña militar de 1879 como objeto de homenaje. (Bohoslavsky, E.)

Fuente: Investigación de Rosana Süther presentado en IX Jornadas de Historia de la Fotografía Argentina (Rosario, 2006), publicado en diario Río Negro (16/12/2007).

Para saber más: Fugitivos en el Valle. Revista Altoparlante, 2009. Nazis, masones, fruticultura y narcotráfico.Drogas en el camino de las manzanas. Susana Yappert, 23/06/2010. Retratos del nacionalsocialismo. Rosana Süther, Archivo Histórico de Neuquén para Suplemento Debates, 2007. Investigacion historica. Suplemento Debates, 2007

Algo más: El nacionalismo fascistoide frente a los indígenas del sur (1930-1943): ¿Pragmatismo, giro plebeyo o revisionismo? por Ernesto Bohoslavsky

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